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Opinión
Cultura

Judío y a mucha honra

"¿A vos te jodería que te griten judío?". Es una pregunta clásica de amigos, compañeros de trabajo, conocidos, gente en su mayoría bienintencionada, que reapareció con fuerza ahora, a partir de la agresión verbal a Alfredo Leuco en los Martín Fierro, una agresión extendida a su hijo Diego en los debates posteriores.

Por: Federico Tolchinsky
Martes 14 de Noviembre de 2017
Diego-Alfredo-Leuco

Lo que quieren saber los que formulan la pregunta del inicio es si yo tomaría como un insulto que alguien me gritara judío y nada más, judío a secas, sin agregados como "de mierda", "hijo de puta", o cualquier otro que ponga en evidencia que se trata de un insulto. Sin alusiones a supuestas habilidades económicas de quienes nos sentimos parte del amplio y variado universo judío.

Algunos se sorprenden cuando respondo que sí, que me jodería. Que me sentiría atacado si me gritaran (o susurraran, da lo mismo) "judío" en un contexto en el que mi condición de judío no tuviese nada que ver. Dejemos para otra oportunidad la cuestión de qué significa identificarse como judío aún no siendo creyente ni practicante.

Cuando me etiquetan a cuento de nada como judío, cuando me ponen ese sambenito porque sí, tomo nota de que estoy siendo discrimando/estigmatizado/atacado.

+ VIDEO: La reacción de Diego Leuco ante los insultos a su padre:

Ahora bien, esto no quiere decir que uno reniegue de su pertenencia al mundo de lo judío, de su adscripción a esa cultura (elijo a propósito el término cultura porque el judaísmo es un fenómeno que va mucho más allá de lo religioso).

+ MIRÁ MÁS: El descargo de Diego Leuco tras la polémica

En muchos otros contextos el dato sí viene al caso, aporta información, es pertinente. Porque al mismo tiempo hay una especie de orgullo judío, sobre todo por lo que últimamente se llama resiliencia, o por la desproporción de pensadores, artistas, científicos o innovadores destacados de origen judío en relación con el minúsculo tamaño de la población judía global (aproximadamente el 0,2% del total de 7 mil millones de habitantes estimados en el mundo). Y este orgullo vale tanto en el diálogo "interno", entre "paisanos", como en los vínculos con el resto de la sociedad. 

Si yo no fuera judío por herencia familiar, seguramente fantasearía con la posibildad de serlo. Como en su momento lo hizo Jorge Luis Borges, fascinado siempre por el mundo de lo judío. Y como asegura hacerlo ahora la panelista Úrsula Vargues, unos tuits después de haber incurrido en el comentario más antisemita enunciado en los últimos días.

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