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PolÍtica
Justicia

Cómo viven los presos kirchneristas en la cárcel de Ezeiza

Amado Boudou, Carlos Zaninni, Lázaro Báez, Cristóbal López, Ricardo Jaime y José López son algunos de los internos famosos del penal.

Por: El Doce
Domingo 31 de Diciembre de 2017
Lázaro Báez, Amado Boudou y Carlos Zannini presos

El Complejo Penitenciario de Ezeiza es la cárcel más grande el país. En el módulo 6 de este penal pasarán el año nuevo varios ex funcionarios del gobierno de Cristina Kirchner y los dos empresarios que más se enriquecieron por la obra pública durante su gestión. 

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El ex vicepresidente Amado Boudou, Carlos Zannini, Ricardo Jaime, José López, Carlos Kirchner, Lázaro Báez, Jorge Chueco, Daniel Pérez Gadín, el "Pata" Medina y Cristóbal López están alojados allí. 

El sector funciona como una unidad independiente, con su propio director, jefe de seguridad interna y 38 miembros del Servicio Penitenciario Federal (SPF) que trabajan en turnos de 6 horas. Tiene cuatro pabellones con 42 detenidos en celdas individuales. Cada pabellón tiene un patio interno y un área de uso común, que funciona como comedor y donde hay un televisor, un freezer, una heladera, un anafe, una estufa, un ventilador y tres teléfonos fijos.

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Además, hay un gimnasio que comparten los cuatro pabellones y una huerta donde los internos pueden trabajar. Otras actividades que pueden realizar son fabricar bolsitas de papel, aprender a reparar computadoras, tomar clases de guitarra, jugar al metegol o al ping pong y realizar deportes, como fútbol o voleibol. 

Las celdas son individuales, de 6 x 3 metros, e incluyen una cama, una mesa, un banquito, un mueble para la ropa, un inodoro y un lavabo. Además, tienen luces individuales, por lo que una vez apagadas las de las áreas comunes, los internos pueden permanecer con la luz prendida.

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A las 7 de la mañana se hace el recuento de internos. Luego, se abren las celdas y los presos de un mismo pabellón comparten los espacios comunes. A las 14 se reparte el almuerzo y a las 19 se realiza un nuevo recuento. Allí vuelven a abrir las celdas hasta la medianoche y reparten la cena.

Las visitas

Se permiten una vez durante la semana y los fines de semana. Se realizan en un salón especial, que incluye habitaciones para las llamadas "visitas íntimas", y se permiten hasta siete visitantes por preso. Los familiares de los presos detenidos por casos de corrupción no tienen privilegios. Deben presentar de un certificado de antecedentes penales, certificado de domicilio, dos fotos carnet y fotocopias de DNI

El trámite es lento y complicado. Hay que hacer cola para registrarse, luego mostrar el carnet y el DNI, dejar las pertenencias, pasar los objetos que se le llevan al detenido por la requisa, pasar por un escáner y un detector de metales, dejar las huellas de los diez dedos, esperar a la combi que lleva a los pabellones, esperar en el pabellón y también la llegada del preso. Después de dos horas de visita, hay que pasar por lo mismo en el camino de vuelta.

La mayor demora se da cuando se llevan alimentos. Los guardias rompen los paquetes y huelen hasta la yerba. Además, está prohibido llevar ropa similar o del mismo color que las fuerzas de seguridad: no se permite indumentaria verde, negra, gris, azul marino o marrón claro.

Los problemas con los otros presos

"Ladrón, acá la vas a pasar peor que una rata. Ojalá no vuelva a cruzarte, basura", le dijo un interno al ex secretario Legal y Técnico Carlos Zannini cuando era llevado por dos guardias al Hospital Central Penitenciario, según el portal Infobae.

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"Yo escuché que a Zannini le gritaron de todo. El algo común acá. Un ex compañero se cruzó con Ricardo Jaime en sanidad y también le cantó las cuarenta. Le preguntó si iba a devolver toda la que se había robado, y el tipo miró para otro lado", contó Martín Lanatta, uno de los presos que se fugaron de la cárcel de General Alvear y que cumple condena perpetua por el triple crimen de General Rodríguez.

"Antes que un plan para fugarme, haría uno para que me trasladen al pabellón del ricachón", le dijo un preso por secuestros extorsivos a un amigo que lo visitaba. El ricachón es Lázaro Báez. "Si me trasladan cerca del Lázaro ese, le comería la cabeza. En un mes me quedo con todos los botines ocultos que tiene en todo el país", continuó el delincuente. 

La fortuna del empresario y de los ex funcionarios kirchneristas es una especie de objeto de deseo de algunos internos. "Ahora los presos corruptos nos sacan protagonismo, me gustaría cruzarme con Boudou para pedirle unos pesitos, ¿algo debe tener, no?", bromeó Silvio Canciani, detenido por robo calificado.

Fuentes: Diario La Nación e Infobae

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