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Sociedad
Gastronomía

Si yo puedo, puede cualquiera

Una vez más, nos invitaron a un festival de gastronomía a dar clases de cocina. En Peperina, la idea fue mostrar que no hay que ser profesional ni entrenado para preparar un plato. Te contamos cómo es el “cabrito a la Tegua”.

Por: Roberto Battaglino
Jueves 20 de Abril de 2017
Festival Peperina Gastronomia Battaglino

El lema es aquella vieja frase motivacional “si yo puedo, vos podés” o “si yo lo hago, lo hace cualquiera”. Así arrancamos con la primera Semana Gastronómica de la ciudad de Córdoba, allá por 2012, con el colega y amigo Fernando Genesir, donde armamos en el Holiday Inn un evento de periodistas que se animaban a cocinar en público.

Críticos de primer nivel como Alejandro Magliore celebraron el hecho. Y a partir de ahí se repitió en otros eventos la experiencia de que cocineros no profesionales se suban al escenario para dar, en el límite entre el coraje y el caradurismo, una clase de cocina.

Con aquella consigna “puedo yo, puede cualquiera”, nos invitaron -como había ocurrido con la primera edición de 2015- al festival gastronómico Peperina en Alta Gracia. Un evento que ha crecido y se ha consolidado a partir del concepto de fomentar los productos locales y la identidad gastronómica del lugar.

Ya hemos escrito hace un par de semanas sobre la personalidad de la cocina cordobesa. Y con esa idea en la cabeza, fuimos con Roxana Acotto, la conductora de Economix de El Doce, a repetir la experiencia de cocinar en público en Peperina.

El maestro Andrés Chaijale, uno de los pilares del evento, nos facilitó la tarea con la sapiencia de su equipo.

Cabrito a la Tegua

¿Qué decidimos hacer con Roxana? Lo primero fue trabajar con productos bien representativos de Córdoba, yo propuse el cabrito porque lo considero el rey de nuestras carnes y ella planteó el maní, ya que en esta provincia se produce más de 90 por ciento del maní del país y es la principal productora del mundo. 

Lo segundo repasar un poco en nuestra historia común. Nacimos más o menos en el mismo momento en dos pueblos, Alcira Gigena y General Cabrera, que no tenían una ruta como ahora que los uniera, pero sí el mismo arroyo: el Tegua. De aquellos recuerdos del arroyo, de una infancia parecida, una historia compartida en la Universidad, los SRT, La Voz, El Doce y cientos de vivencias comunes, propusimos un “cabrito a la Tegua”.

¿Qué es? Un cabrito mamón cortado en trozos generosos, al que laqueamos con un preparado a base de miel, aceto y tomillo.

Después de salar, lo pincelamos con el preparado y mandamos a horno bien caliente. Son unos 30, 40 minutos y cada 10 lo vamos pincelando para que bien doradito el laqueado. Preparamos un puré de papas clásico. Y para darle textura y jerarquizar el otro gran ingrediente elegido hicimos un pesto de maní. 

En un mortero, ponemos maní pelado, perejil, un diente de ajo y albahaca. Mortereamos bien hasta que se liguen con consistencia y se lo agregamos al puré.

Como otra guarnición, hicimos unas verduras a la chapa. Verduras cortadas un poco gruesas y grilladas en una plancha.

En un toque gourmet, preparamos un culis de remolacha. Mucho nombre para algo tan sencillo: unas remolachas hervidas, la procesamos con un poquito de aceite de oliva y sal. 

Antes de emplatar, un gustazo que nos dimos fue tenerla a Dolli Irigoyen en la mesada-escenario de cocina dándonos la aprobación desde lo alto de su maestría.

La idea de periodistas cocinando parece que sigue dando buenos resultados, porque no solo había mucho público en la clase de Alta Gracia sino que el intendente de General Cabrera, Marcos Caraso, nos invitó para repetir la experiencia en la tercera edición de Sabores del Maní en esa ciudad, a fines de junio.

Por lo demás, Peperina volvió a ratificar que cuando las ferias gastronómicas ponen el acento en la identidad gastronómica, los productos de la zona, los emprendedores del lugar tienen una parte del éxito asegurado.
Lo que uno ve es que son lugares de difusión, contacto, conocimiento, intercambio de experiencias que van enriqueciendo nuestro acervo culinario.

Buen provecho.