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En barrio San Vicente, una familia fue victima de un asalto. Ante este hecho, el joven Jesús Torres se armó de valor (y creatividad), y con una katana, salió a defender a su familia. Según nos contó, el famoso caso del "Samurai Cordobés" inspiró a este ciudadano para adquirir una katana a modo de defensa personal. Durante los hechos no hubo ningún herido, Torres solo se limitó a perseguir a los agresores.

Un grupo de vecinos de Ciudadela Sur, en el Gran Buenos Aires, hizo justicia por mano propia con un depravado.

Se trata de un profesor de música que fue condenado en el 2010. La Justicia lo había liberado y durante una protesta recibió una paliza.

El chico de 14 años fue baleado en una persecución. Habría participado en el robo de una vivienda en Concordia, Entre Ríos.

Los ladrones fueron reducidos por varios vecinos. Los golpearon, los patearon y los insultaron.

Un autodenominado “grupo de élite anti-ratas” mutiló a seis personas, en Tlaquepaque, Jalisco.

Tenemos un dato estadístico que llama la atención por la cantidad de casos ocurridos en nuestra provincia. Hablamos de linchamientos, asesinatos y heridas graves que fueron mencionados en todo el país como justicia por mano propia y que sucedieron en Córdoba.

La justicia por mano propia es un problema creciente en todo el país. Ejemplos de la situación podemos verlos todos los días y el problema deberá ser resuelto por el Estado. La discusión por los límites entre la defensa propia y el delito, algunas veces derivadas en linchamiento, son muy finas. Está claro que no se debe acompañar la idea de la justicia por mano propia pero para paralelamente debería existir un Estado presente que instrumente las garantías necesarias para que la sociedad se sienta acompañada y segura.