Yamila Cuello tenía 21 años cuando desapareció en Córdoba. La última vez que la vieron fue el 25 de octubre de 2009. Según la investigación, a la joven la asesinó su exnovio pero el cuerpo nunca apareció.
La causa está en manos de la Justicia Federal, teniendo en cuenta que una de las hipótesis apuntaba a que Cuello había sido víctima de trata de persona y que la obligaban a ejercer la prostitución.
El principal acusado es Néstor Simone, imputado de homicidio simple. Está detenido desde septiembre de 2021. Para él la fiscalía pidió una condena a 25 años de prisión.
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Por otro lado solicitaron la absolución de Ramón Palacios, el hermanastro de Simone que llegó al banquillo como presunto coautor de homicidio y sospechado de haber explotado sexualmente a Cuello para saldar deudas generadas en apuestas y de hacerla partícipe de diversos robos y estafas. En su caso, el fiscal Carlos Gonella y el auxiliar fiscal Gustavo Yofre plantearon el beneficio de la duda.
Este jueves se espera que el Tribunal Oral Federal N° 2 dicte sentencia en medio del reclamo prolongado de Soledad Cuello, la hermana de Yamila, para que se haga justicia.
Un misterio de 16 años
De acuerdo con la investigación, Cuello mantuvo una relación con Simone durante cuatro años en un contexto de vulnerabilidad y violencia de género. Ambos se conocieron cuando ella tenía 17 años. A los pocos meses comenzaron a convivir en la vivienda del acusado que era 19 años mayor.
La joven estuvo alejada e incomunicada de su familia hasta que a finales de 2008 fue rescatada por su hermana. Sin embargo el año siguiente Simone volvió a buscar el contacto con la víctima y se comenzaron a ver de manera esporádica, advirtió la pesquisa de la Justicia Federal. Además señalaron que la frecuencia de esos encuentros aumentó en los meses previos a la desaparición de la chica.

En su alegato, el fiscal Gonella remarcó que, al comienzo de la investigación, cuando Simone declaró como testigo, aseguró que hacía dos meses que no tenía contacto con Cuello. No obstante, esa versión la desestimó tras comprobar que hubo intercambio de comunicaciones entre el acusado y la víctima entre el 19 y el 23 de octubre de 2009. Solo en octubre de ese año el hombre se comunicó con la joven en 318 oportunidades entre llamadas y mensajes de texto
Para el fiscal, luego de ser rescatada por su hermana, Yamila “empezó a ser consciente de la relación con Simone”, y pasó a tener un noviazgo con otro hombre, a quien pudo expresarle la violencia que había padecido en ese vínculo previo, e incluso pudo contar que el acusado le habría dicho una vez la frase: “Si no sos mía, no sos de nadie”.
Pese a esa situación, la investigación determinó que el imputado logró volver a tener acercamientos con Cuello, oportunidad en la que la habría utilizado para llevar a cabo estafas.
En cuanto a Palacios, el fiscal general consideró que tiene conocimiento de lo sucedido pero admitió la imposibilidad de poder demostrar su participación. “Estoy íntimamente convencido de que sabe bien qué pasó y dónde está el cuerpo de Yamila, pero no se pudo probar que haya participado en el homicidio”, resaltó Gonella a la espera de la decisión del tribunal.