El barrio Mendizábal de Brandsen quedó sacudido por una noticia inesperada en pleno festejo de Año Nuevo: Pablo Enrique Gramigna, un reconocido empresario local de 63 años, apareció muerto en el baño de su casa quinta, ubicada a la vera de la Ruta 210.
El hallazgo se produjo cerca de las 21.30 del 31 de diciembre, cuando el hijo de Gramigna fue a buscarlo para celebrar juntos la llegada del año. Al no recibir respuesta, ingresó a la propiedad en la intersección de Oropéndola y Piñonero. Desde afuera, vio a su padre tendido en el piso del baño, completamente desnudo y con manchas de sangre en el suelo.
Sin tener la llave, el joven logró entrar minutos después con la ayuda de una empleada que vive en el fondo del predio. De inmediato, pidió una ambulancia.
La investigación: ¿accidente o algo más?
Una unidad del Hospital Francisco Caram llegó al lugar y constató el fallecimiento de Gramigna a las 21.52. Personal de la Estación de Policía Comunal de Brandsen y de la Policía Científica trabajó durante horas en la casa para recolectar pruebas y resguardar la escena.
El testimonio del hijo de la víctima aportó un dato clave: Gramigna había sufrido caídas previas y solía advertir sobre lo resbaloso que era el piso del baño. Por eso, una de las hipótesis principales apunta a un posible accidente doméstico, aunque todo deberá ser confirmado por las pericias.
Quién era Pablo Enrique Gramigna
Gramigna era un referente comercial en la zona y estaba vinculado a la firma Cable Óptica S.R.L., dedicada a servicios de televisión por cable, internet por fibra óptica, instalación de cámaras de seguridad y soporte técnico en telecomunicaciones.
El caso quedó en manos de la Unidad Fiscal de Instrucción Descentralizada de Brandsen, a cargo de la fiscal Sabrina Tondato. La causa fue caratulada como “averiguación de causales de muerte” y la Justicia espera los resultados de las pericias para determinar qué ocurrió en la casa quinta de Brandsen durante la noche de Año Nuevo.



