Un hombre con 22 años de antigüedad en una empresa industrial de la provincia de Buenos Aires fue despedido por llevarse esponjas y trapos de su lugar de trabajo, una situación que terminó en la Justicia y tuvo un giro inesperado. El hecho ocurrió en agosto de 2024, cuando personal de seguridad revisó su mochila al finalizar la jornada.
Durante el control encontraron insumos de limpieza pertenecientes a la empresa, lo que fue considerado una falta grave y una violación al principio de buena fe laboral. En ese marco, la firma decidió enviarle una carta documento con despido inmediato, sin aplicar sanciones previas.
El fallo judicial y la indemnización
El caso llegó a los tribunales y la Justicia falló a favor del trabajador, al considerar que la medida adoptada por la empresa fue desproporcionada. El juez valoró que, a lo largo de más de dos décadas de trabajo, el hombre no había tenido antecedentes de faltas graves.
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Al declararse el despido como improcedente, se ordenó que la empresa le pague una indemnización de 13,7 millones de pesos. En el fallo también se remarcó que la firma debía asumir la responsabilidad por haber aplicado una sanción extrema sin contemplar la trayectoria laboral del empleado.