La inseguridad golpeó de lleno a barrio Ameghino Norte con el asesinato de Julio Pacheco, un jubilado de 80 años que fue atacado a golpes por delincuentes que entraron a robar a su casa. El crimen ocurrió pasadas las 3 de la madrugada de este viernes, en la vivienda ubicada en la esquina de Roque Arias y Williams, donde el hombre vivía desde hacía más de 60 años. En todos esos años ya había sido víctima de asaltos previos.
Según los primeros testimonios, Julio escuchó ruidos en el exterior de la casa y salió para evitar que los ladrones ingresaran. En ese momento se produjo un forcejeo con dos delincuentes, que lo golpearon de manera brutal. Minutos después, el jubilado murió. Si bien se aguardan los resultados de la autopsia, una de las hipótesis indica que el fallecimiento pudo producirse por una descompensación cardíaca a raíz de la golpiza y el estrés extremo del momento.
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En los últimos días, el jubilado dormía en la parte delantera del domicilio, donde funciona un pequeño negocio familiar, debido a un caño roto en el interior de la vivienda.
Julio era una persona muy conocida en el barrio. Aunque estaba jubilado, seguía trabajando todos los días en un taller de chapa y pintura de su hermano. “Se levantaba todas las mañanas e iba a ayudar a su hermano, a distraerse”, recordó una hija. Pese a su edad, mantenía una rutina activa.
En la casa vivía junto a su esposa, que atraviesa un tratamiento por cáncer y tiene problemas de visión, y su nieto de 15 años. Fue el adolescente quien logró dar aviso a una tía que vive en la misma cuadra, cuando advirtió que algo grave estaba ocurriendo.
La tragedia tiene un condimento aún más doloroso: una de las hijas de Julio, que vive a media cuadra, cumple años este mismo viernes. Ella llegó al domicilio cuando su padre aún agonizaba y contó que tenían planeado festejar su día con una comida familiar junto a él. “Ahora no tengo más a mi papá”, dijo entre lágrimas.
Pese a la violencia del ataque, los delincuentes no se llevaron nada del lugar. La familia remarcó en reiteradas oportunidades que Julio y su esposa son jubilados y no manejaban dinero. “No tenían plata, no entendemos el ensañamiento”, expresó su hija, al tiempo que denunció que el cuerpo presentaba heridas y abundante sangre.
El caso generó una profunda conmoción en el barrio y reavivó los reclamos por mayor seguridad en una zona donde, según denuncian los vecinos, los hechos delictivos se repiten desde hace tiempo. Mientras tanto, la Justicia avanza con la investigación para identificar y detener a los responsables del crimen.