El miércoles 11 de febrero comienza el juicio por el asesinato de Sebastián Villarreal, el hombre de 46 años que fue baleado cuando salía de su casa rumbo al trabajo en barrio Yofre Norte. A casi dos años del crimen, la familia llega a este momento con una mezcla de angustia, desgaste y la necesidad de obtener respuestas.
En diálogo con ElDoce.tv, Jimena Villarreal, hermana de la víctima, explicó que llegar a un juicio oral y público no fue sencillo. “Tuvimos que llegar a la instancia de prácticamente implorar un juicio oral y público”, afirmó. La posibilidad de un juicio abreviado fue rechazada de plano por los familiares. “Para nosotros era dejar a toda una sociedad sin la posibilidad de acceder a la verdad y a nosotros sin la instancia de confrontación con esa verdad”, sostuvo.
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Desde el inicio, el eje del reclamo estuvo puesto en la responsabilidad de los mayores de edad imputados. “La condena con los adultos es apuntar a que haya una corresponsabilidad de los delitos que cometieron los menores”, recalcó Jimena. Para la familia, no se trata solo de quién apretó el gatillo, sino de quiénes planificaron, proveyeron armas y expusieron a adolescentes a cometer un crimen.
En ese sentido, remarcó que espera “que en la condena haya un reconocimiento de la culpa en igual de condiciones que los menores, ya que son quienes generaron esta situación”. Y agregó: “Sería una forma de reparar y generar un antecedente, y que la próxima banda que piense en emplear pibes para matar y darles armas a chicos que no tienen las cuestiones psíquicas para dimensionar lo que hacen, lo piense dos veces por lo menos”.
El juicio en la Cámara Tercera del Crimen tiene como acusados a Axel Fabricio Escada (20), Luciano Gonzalo Busto (19) y Héctor Alejandro Herrera (25). Llegan imputados de homicidio en ocasión de robo, pese a que la familia Villarreal pide cambiar a homicidio criminis causa y que reciban prisión perpetua.
+ VIDEO: el pedido de la familia de la víctima:

Debate por la edad de imputabilidad
El caso vuelve a poner sobre la mesa el debate por la baja de la edad de imputabilidad, un tema que Jimena aborda desde un lugar personal y profesional. “No quiero decir que se exima de la responsabilidad a los adolescentes, pero... ¿y los adultos dónde están? ¿Y todos los adultos en la vida de esos dos chicos dónde estuvieron? ¿Y la escuela? ¿Y la familia?”, planteó.
Para ella, bajar la edad “lo único que va a conseguir es que se llene la cárcel de niños o que se generen más dispositivos para encerrar a los ‘problemáticos’, y seguir barriendo abajo de la alfombra”.

Con la voz quebrada, aclaró que no busca justificar lo ocurrido. “Te aseguro con una mano en el corazón que no hay justificación para lo que le pasó a Sebastián”, dijo, pero insistió en que “las infancias no pueden ser miradas con una doble moral”. También fue crítica con el rol de la Justicia en el caso del menor inimputable. “La jueza (Nora) Giraudo que intervino en el caso fue una colaboradora si se quiere para los delitos que cometió después”, cuestionó.
La bronca y la indignación se mezclan con el dolor cuando habla de uno de los imputados que publica fotos desde la cárcel. “¿Por qué tiene un teléfono en la cárcel? ¿Quién habilita eso?”, se preguntó. “El enojo y el dolor no me los va a sacar nadie, pero también exijo la respuesta de quienes están a cargo”.
+ VIDEO: los sentimientos en la previa del juicio:

Un mes atravesado por el dolor
El inicio del juicio llega en un mes especialmente duro para la familia. Los hijos de Sebastián cumplieron años en enero, él habría cumplido el 14 de febrero y su papá los cumple el 28, un día antes de la fecha del crimen.
“Me gusta pensar que nació para amar, porque era un tipo así: muy presente, muy cariñoso”, recordó Jimena. “Todo este mes estamos pensando no solamente en que se cumplen dos años, sino también lo que implica el inicio del juicio. Es todo junto”, expresó.

A pesar del cansancio emocional, la familia se prepara para atravesar un proceso que saben será doloroso. “La angustia y la tristeza nos aborda, aún seguimos en el espanto”, advirtió la hermana.
“No hay nada que vaya a reparar la vida de Sebastián”, agregó entre lágrimas. Pero también dejó en claro qué esperan que los adultos que organizaron el crimen paguen como si hubieran sido ellos quienes dispararon.



