Una historia de amor, ingenio y solidaridad se gestó en Malagueño. Allí, una familia diseñó y fabricó con una impresora 3D una silla de ruedas especial para su hijo Luca, que no puede caminar por una discapacidad motriz. Lo que comenzó como una solución personal, hoy se transformó en un proyecto con un fuerte espíritu comunitario.
“Cada sonrisa de Luca es todo y haberlo puesto en la silla y verlo bien nos hizo pensar en que esto tenía que vivirlo otra familia”, contó Mariela, su mamá, al relatar cómo nació la iniciativa. La idea fue crear una silla adaptada a su hijo, pero distinta a las tradicionales.
El proceso no fue sencillo. “Imprimimos la silla en 20 días, fueron más de 300 horas de impresión y se usaron unos diez kilos de plástico”, explicó. La estructura está completamente hecha en 3D y solo lleva algunos tornillos y ruedas.
Uno de los aspectos que más cuidaron fue el diseño. “No hay sillas pediátricas que se parezcan más a juguetes, que sean más coloridas, como para niños. La silla lo deja a Luca a su altura fisiológica y está 100% impresa en 3D”, detalló Mariela. El objetivo fue que no sea solo funcional, sino también amigable y atractiva para los chicos.

A partir de la experiencia, la familia decidió compartir el proyecto y ayudar a otros. “A través de Instagram estamos promocionando un formulario para colaborar con donaciones de materiales o dinero. Además, por ese medio otras familias se pueden comunicar en caso de necesitar una silla”, explicó.
El costo estimado de cada silla es de unos 300 mil pesos. “Haremos lo posible para que llegue a más niños, es nuestro sueño ver la sillita de Luca replicada en más hogares. Para nuestros hijos no todo es ortopédico, feo o frío, también puede haber cosas lindas y agradables de ver para que los niños puedan salir a una plaza”, cerró.
Quienes quieran conocer más sobre el proyecto o colaborar pueden hacerlo a través de la cuenta de Instagram @lucasinmanual.



