Después de cuatro años de proceso judicial, restricciones de contacto y una acusación que pedía prisión efectiva, la Justicia absolvió a E.R.R. en una causa por presunto abuso sexual que terminó derrumbándose en pleno juicio. El fallo expuso inconsistencias en el relato del denunciante, variaciones en sus declaraciones y debilidades probatorias que hicieron caer la imputación.
Un dato poco habitual fue que el propio Ministerio Público Fiscal, a cargo del Dr. Sergio Cuello, solicitó la absolución al considerar que la acusación no podía sostenerse con la prueba reunida. El juez, además, advirtió al denunciante por contradicciones y “fallas de memoria” y dejó asentado que estuvo a punto de remitir antecedentes para analizar una eventual responsabilidad penal.
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La abogada defensora, Luz Ferreyra, explicó a ElDoce.tv que la causa comenzó hace cuatro años cuando el padre de la hijastra de su cliente —una nena a la que, según indicó, él había criado desde los tres años— lo denunció por abuso sexual. “Zaira, la hijastra, tenía entre cinco y seis años cuando se inició la investigación”, precisó. Destacó que, pese a la gravedad de la acusación, lograron que su defendido transitara el proceso en libertad, algo que no suele ocurrir en este tipo de causas.
En medio de la instrucción, el denunciante volvió a acusarlo, esta vez por desobediencia a la autoridad, al asegurar que lo había visto con la niña en un velorio pese a que regía una restricción de contacto. Sin embargo, esa línea fue descartada y el juzgado de control dictó el sobreseimiento por inexistencia del hecho.
La causa por abuso siguió su curso hasta el juicio oral. Durante el debate declararon psicólogas, docentes y la madre de la menor, quienes coincidieron en que la niña nunca había manifestado haber sido víctima de un abuso. Según Ferreyra, la psicóloga tratante fue determinante al sostener que no había indicadores compatibles con ese tipo de delito.
La defensa también puso el foco en el impacto familiar que generó el proceso. Antes de la denuncia, la pareja convivía y esperaba un hijo. “Hace cuatro años que no pueden vivir juntos por la medida de restricción”, señaló la abogada, quien vinculó el conflicto a una disputa previa entre el denunciante y su expareja y habló de violencia vicaria.
En el juicio, las contradicciones del acusador fueron uno de los ejes centrales. De acuerdo con la defensora, sus dichos se contradecían incluso dentro de una misma declaración. Para la estrategia de la defensa, llegar a un fallo era la única forma de recomponer la situación familiar. “Lo único que podía ayudar a que esta familia volviera a unirse era una sentencia de absolución”, afirmó.
Si bien el tribunal dictó la absolución, todavía resta que se revise una medida de restricción vigente en el fuero de violencia.



