Una familia de Campo Quijano, en Salta, volvió a quedar atravesada por la violencia de género. En menos de nueve años, una madre perdió a dos de sus hijas en femicidios.
La víctima más reciente fue Natalia Cruz, quien fue encontrada golpeada y con un cable en el cuello en su vivienda del barrio Luz y Fuerza. Fue trasladada de urgencia al Hospital Francisco Herrera, pero murió antes de llegar.
Asesino prófugo
Según trascendió, su pareja, Orlando Serapia, le habría confesado el crimen a su suegra y luego escapó antes de ser detenido. Actualmente permanece prófugo.
Minutos antes del ataque, Natalia había contactado a su hermana Belén para pedirle una pastilla para el dolor de cabeza. Cuando la mujer llegó a la casa, no encontró a nadie, aunque se cruzó con Serapia yéndose alterado. “No sé dónde está esa, capaz que se fue por ahí”, le dijo.
Preocupada, Belén regresó más tarde junto a otra hermana. Al ingresar a la vivienda, encontraron a Natalia al costado de la cama con un cable en el cuello.
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La pareja tenía una perimetral vigente, y la víctima había solicitado su renovación. Cuando la restricción cayó, el acusado fue a la casa con la excusa de buscar a los hijos que tenían en común.
Otro femicidio en la misma familia
La tragedia revive un antecedente doloroso. En diciembre de 2017, Irene Martínez, madre de Natalia, había perdido a su hija de 17 años, Amira, asesinada por su novio en el baño de unas canchas. El caso fue investigado como femicidio seguido de suicidio, ya que el agresor se quitó la vida en el lugar.
La causa por el crimen de Natalia continúa en investigación mientras se intensifica la búsqueda del principal sospechoso.