La muerte de Mateo Cuello conmocionó a San José, el pequeño pueblo del oeste cordobés donde creció y era muy querido. Tenía 18 años, estaba terminando la secundaria y solía viajar a Villa Dolores.
Era hijo de Edgar, quien trabaja como comisionista y transportista de mercadería. Mateo lo ayudaba con frecuencia en las tareas diarias y también colaboraba en su casa. Tenía una hermana mayor y su novia Paula, quien lo despidió con un mensaje cargado de dolor en redes sociales.
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“El pueblo está muy entristecido”
En su cuenta de Instagram, Paula escribió: “Desde que me dieron esa noticia se me vino el mundo encima, mi vida entera”. Y agregó: “Me quedo con tus hermosos recuerdos que me dejaste, mi chancho bello, como sabía decirte gordo. Dame las fuerzas para seguir adelante. Vos sabés que nada va a ser igual sin vos”.
Mateo era amante de las motos y compartía esa pasión con su grupo de amigos, quienes lo definían como “el mejor piloto, nadie va a dominar un misil como vos”.
El intendente de San José, Américo Gómez, también lo recordó en diálogo con ElDoce.tv: “Como vecino yo no tengo nada que decir, son familias muy buenas, es excelente la familia. El chico estaba terminando la secundaria, lo veía a veces en su descanso, a veces en los días de sábado y domingo, que él acompañaba o ayudaba al padre, o siempre estaba en la casa, ayudando, ayudando a motos”.
Y agregó: “El pueblo de San José está muy entristecido. Es una familia muy, pero muy conocida. Tanto de parte de la madre como del padre. Lo que te puedo decir es que es chico de muy buena familia, es chico bueno, familia buena y bueno que es muy triste lo que le ha pasado”.
En una localidad cuyo principal motor económico es el cultivo de papas, Mateo era un joven más del pueblo, trabajador y cercano, cuya muerte dejó una profunda huella en toda la comunidad.