No hicieron falta gritos, brillos ni grandes despliegues. Esta vez, el ingrediente que conquistó por completo a Abel Pintos fue mucho más simple: la dulzura. Así lo demostró María, una participante que se presentó este viernes en Es Mi Sueño y logró uno de los momentos más emotivos de la noche.
A diferencia de otros concursantes, la joven eligió un formato íntimo: se sentó en la escalera principal del escenario y, desde allí, envolvió al estudio con una interpretación cargada de sensibilidad. Su versión de “Qué bonito”, de Rosario Flores, fue suficiente para generar un clima especial desde el primer acorde.
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Al terminar, la respuesta fue contundente. El jurado coincidió sin dudarlo: todas luces verdes y pase directo a la siguiente ronda. Incluso Jimena Barón, visiblemente emocionada, destacó su esencia y la definió como una persona con un “corazón precioso”.

Pero quien fue un paso más allá fue Abel. Luego de remarcar que la participante tomó decisiones inteligentes, como no forzar su voz, el cantante decidió sorprenderla con un gesto inesperado.
“Si me permitís, voy a aprovechar para darte mi saco. Te va a quedar muy bonito, mejor que a mí”, dijo, mientras le colocaba la prenda sobre los hombros, en un momento tan espontáneo como emotivo.
El gesto, que nació del parecido entre los atuendos de ambos, desató lágrimas y risas. María, visiblemente conmovida, agradeció el regalo y prometió volver a usarlo en otra instancia del certamen.


