La muerte de Alexis Oscar “Pipa” Rogers generó conmoción en Buenos Aires por la brutalidad del hecho y el contexto en el que ocurrió. El hombre había salido a celebrar el nacimiento de su nieto, pero terminó muerto en la vereda de un bar.
El episodio ocurrió durante la madrugada del sábado en la puerta del bar Sutton, en la localidad de San Miguel, cuando le negaron el ingreso al local y se desató una violenta pelea con el personal de seguridad.
Rogers, de 50 años, había llegado al lugar junto a su hijo de 23 años y otra persona. Según la reconstrucción, al no poder ingresar, intercambió unas palabras con uno de los patovicas, quien reaccionó con una cachetada.
A partir de ese momento, la situación escaló rápidamente. El hombre fue golpeado y reducido en la vereda mediante maniobras que, según los investigadores, habrían comprometido su respiración. Minutos después, la Policía encontró su cuerpo sin vida en el lugar. Las imágenes de cámaras de seguridad son parte clave de la investigación.
Según dio a conocer Clarín, “Pipa” trabajaba como técnico escénico en Tecnópolis, era afiliado al Sindicato Argentino de Técnicos Escénicos, hincha de River y militante político.
Desde el gremio lo despidieron con un mensaje cargado de emoción: “Aún nos cuesta creer tu partida. Luchaste por el sueño colectivo como pocos. Te vamos a extrañar mucho”.
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Quienes lo conocían lo recuerdan como una persona comprometida y con ganas de progresar. “Había terminado el secundario y estaba muy contento por eso”, contó una compañera de trabajo.
La noticia generó una fuerte repercusión en redes sociales, donde amigos y allegados expresaron dolor e indignación por lo ocurrido.
Por el caso, la Justicia ordenó la detención de cuatro patovicas, que quedaron imputados mientras se investiga su responsabilidad en la muerte del hombre.