Pasaron casi dos semanas de la aparición con vida de Esmeralda, la nena que estuvo 20 horas fuera de su casa en Cosquín y la investigación avanza. Sin embargo, la familia está disconforme con la línea que está siguiendo la fiscal Silvana Pen, ya que el principal sospechoso es el abuelo de la nena.
Quebrado en llanto, Oscar se sinceró en Arriba Córdoba y dijo que “es muy injusto”. “Es muy mucho lo que me afecta, no entiendo por qué me han hecho mucho daño, no puedo vivir así”, expresó. Y siguió: “Yo no molesto a nadie, no hago nada, toda mi vida es trabajo, en el día a día yo trabajo. Yo quiero saber el que lo hizo que lo pague. No doy más”.
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Tania, su hija y mamá de Esmeralda, lo defendió y fue contundente: “Me gustaría que dejen de apuntarnos de esa forma”. “Realmente a quien muchos apuntan es a mi padre y quiero decir esto desde el corazón: están apuntando a la persona menos indicada, es el que nos está aguantando a mi y a mis hijos, es el que nos cuida y acompaña en todo”, dijo.
Para la mujer es “muy injusto” porque su padre es su gran soporte y quien le permite vivir en su casa.
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En el mismo sentido, la abogada que los representa, Marina Romano, consideró la línea investigativa como errónea y señaló: “El daño puede ser irreparable con relación a la vida de mis clientes”.
Miedo e intranquilidad
La investigación no opaca los sentimientos que le dejó a Tania la desaparición de su hija. “No puedo dormir pensando en qué le pudieron haber hecho, con qué personas estuvo, cómo la trataron”, confesó.
Además, contó que le quitaron toda la tranquilidad que tenía en Cosquín. “A mi hija no la dejo ni siquiera respirar, me da miedo dormir con la habitación abierta”, afirmó y concluyó: “Estamos intranquilos y asustados. El trauma, los malos momentos, es algo que no se lo deseo a nadie”.