A un año de la muerte del papa Francisco, el arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, lo recordó con emoción en Telenoche y repasó sus últimos días, su legado y su vínculo con la Argentina.
“Se fue como llegó”, expresó al describir sus horas finales. “Llegó bendiciendo al pueblo, recorriendo la plaza y visitando a los débiles, y su final fue ir el día anterior a la cárcel a visitar a los presos. Al día siguiente dio la bendición, recorrió la plaza y murió”, relató.
Sobre su paso por la Iglesia, Rossi destacó el cambio que impulsó: “No terminó con la Iglesia principesca porque todavía hay algunos empacados, pero sí marcó claro que eso no es lo normal. Francisco fue un pontificado gestual, montó el Evangelio en pelo”.
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También se refirió a la continuidad de su legado con León XIV: “No va hacia otra dirección, pero tiene lo suyo propio. No tiene por qué ser otro Francisco, aunque en lo esencial le sigue la huella”.
Su relación con Francisco
El arzobispo además compartió su vínculo personal con el pontífice. “Para mí no es solo el Papa, es el amigo, el padre. Yo entré a la Compañía de Jesús y me abrió la puerta él cuando tenía 18 años. Viví diez años bajo el mismo techo con él”, recordó.
Incluso contó con humor el inicio de su relación durante el pontificado: “Comete el error de nombrarme obispo y cardenal, así que el primer vínculo fue un reproche”. Consultado sobre la ausencia de Francisco en el país, fue sincero: “Le preguntaremos en el cielo. Yo nunca se lo pregunté, ni se lo sugerí”.
Por último, dejó una reflexión contundente: “Argentina lo desperdició a Francisco. El mundo no. Afuera es el ídolo de muchos, incluso de quienes no son de la Iglesia. Nosotros nos quedamos mirándole la sonrisa, el mundo disfrutó de su corazón”.



