Marcelo y Facundo Macarrón hablaron en Telenoche después de la destitución de Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, los tres fiscales juzgados por su actuación en la investigación del crimen de Nora Dalmasso.
En una entrevista cargada de dolor, el viudo y el hijo de Nora recordaron la persecución mediática y judicial que sufrió la familia desde el inicio de la causa. Pese a eso, remarcaron que nunca pensaron en irse ni esconderse después del crimen. Ambos cargan en sus espaldas haber sido imputados y sobreseídos en distintas etapas de la causa.
“Creo que tiene mucho valor pero tampoco podíamos escaparnos, no lo hicimos”, expresó Marcelo Macarrón. Y agregó: “En mi caso seguí trabajando y mis hijos siguieron estudiando y se recibieron”.
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Facundo también explicó por qué decidieron quedarse y afrontar todo con el paso de los años. “Tiene que ver con estar tranquilo, la conciencia de inocencia hace que uno siga adelante”, afirmó.
“No teníamos por qué escaparnos a ningún lado. Como decía mi mamá, con la frente en alto hay que afrontar todo”, remarcó. Y completó: “Seguimos adelante con la frente en alto sabiendo que la verdad iba a llegar tarde o temprano”.
El hijo de Nora sostuvo que, más allá del jury, el objetivo principal sigue siendo que el crimen sea esclarecido. “Hay una causa por encima de todo esto y es que mamá tenga justicia”, señaló sobre la lucha tras el femicidio de noviembre de 2006 en Río Cuarto.

En esa línea, remarcó que la familia decidió hablar para que lo que vivieron no vuelva a repetirse. “Estamos acá para que nunca más una mujer tenga que sufrir una cosa así ni una familia. No le deseamos a nadie lo que nosotros pasamos como familia”, expresó.
Facundo también describió el peso de haber sido señalados durante tantos años. “Es muy fuerte tener el Estado en contra tuyo, no sabiendo si una mañana te levantás y te va a venir a detener la Policía”, dijo. Además, habló de la pérdida de “la intimidad” y “la privacidad” por la exposición pública del caso.
Marcelo, por su parte, recordó lo difícil que fue sostener a sus hijos adolescentes después del asesinato de Nora. “Me tuve que poner los pantalones largos y salir a criar dos adolescentes con el gran miedo de que se tentaran con un montón de cosas que no correspondían”, contó.
“Gracias a Dios tenían una muy buena base sólida de Nora y mía. Me fue muy duro pero lo pude llevar adelante”, agregó.
Las sospechas sobre Bárzola
Durante la entrevista, ambos dejaron en claro que en su “fuero íntimo” saben quién fue el asesino, en referencia a Roberto Bárzola, el parquetista señalado como principal sospechoso a partir del ADN hallado en la causa.
Facundo cuestionó la investigación inicial del fiscal Di Santo y recordó que Bárzola declaró el mismo día en que velaban a Nora, cuando ya habrían surgido contradicciones en su relato.

Sobre su relación con Río Cuarto, Marcelo dijo que sigue sintiéndose cómodo en la ciudad donde nació y donde continúa ejerciendo la medicina, pese a estar jubilado.
Facundo, en cambio, admitió que le cuesta volver. “Yo creo que nadie es profeta de su propia tierra y no me gusta volver a Río Cuarto, sobre todo habiendo un asesino suelto”, afirmó.
También cuestionó el rol de una parte de la sociedad riocuartense frente al caso. “Hay mucha gente buena en Río Cuarto, pero también es una sociedad que le costó mucho verse en el espejo como para asumir lo que pasó”, sostuvo.
Y cerró con una crítica por la falta de acompañamiento que sintieron durante todos estos años: “Nunca hemos recibido un apoyo de grupos de derechos humanos o que defienden la lucha contra la violencia de género o que defienden los derechos del LGBTI, siendo que a nosotros y a mi mamá nos destrozaron”.



