Este martes 26 comenzó a funcionar en Córdoba capital el nuevo sistema de estacionamiento medido, que tiene como protagonistas a los constatadores urbanos, los exnaranjitas que ahora trabajan como controladores y no pueden cobrarle a los automovilistas.
En barrio Poeta Lugones se dio una situación llamativa: un sector que, según los vecinos, nunca tuvo naranjitas ahora quedó incorporado al SEMM. Se trata de calle Rómulo Carbia, donde instalaron un cartel justo frente a un colegio.
Reclamo de docentes y vecinos
La medida generó malestar entre los docentes, que deberán pagar el estacionamiento durante sus horas de trabajo. En el primer día de implementación, según contaron en El Show del Lagarto, nadie estacionó en el sector y el constatador asignado no se presentó en el lugar.
+ VIDEO: el reclamo de docentes y frentistas por el nuevo estacionamiento medido:

“Lo peor de todo es que acá los distintos padres de alumnos vienen de paso, dejan a los chicos y se van, pero quienes están de forma permanente son los docentes”, planteó una vecina.
La mujer aseguró que en el barrio nunca tuvieron cuidacoches y pidió que las autoridades revisen la zona asignada. “La Municipalidad es muy rápida para algunas cosas y muy lenta para otras. Acá hay docentes, casi 140 mil pesos se les va a ir por mes”, advirtió.
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Una docente también expresó su enojo por la nueva señalización frente al colegio. “Estacionamos acá al frente del colegio, entramos 7:30, vengo de noche, tuve que estacionar a una cuadra con el problema de que me pueden robar las cosas”, relató y agregó: “Este cartel nos vino a perjudicar a nosotros, los docentes, que venimos a educar a sus hijos. Estamos sumamente enojados, nuestro sueldo no alcanza para pagarlo”.
Otra maestra sostuvo que la decisión los tomó por sorpresa durante el feriado. “Nunca hubo naranjitas en la zona ni en todo Poeta Lugones. Esto apareció de repente, nos sorprendió a todos”, afirmó.

“Trabajamos, venimos y estacionamos al frente por una cuestión de seguridad. Ahora tenemos que contar con 140 mil pesos al mes para estacionar al frente y llegar tranquilos a nuestros trabajos”, reclamó.
El malestar también alcanza a los frentistas. “Si estaciono tengo que pagar las horas o si vienen mis hijos a visitarme, tienen que pagar las horas. Es una locura”, dijo un vecino. Además, señaló que están a “80 cuadras de la plaza San Martín, en un barrio alejado donde pasa un auto cada media hora”. “Es insólito”, cerró.



