El complejo de hoteles de Embalse fue durante décadas un emblema del turismo social en Argentina. Construido junto al de Chapadmalal durante el peronismo, llegó a alojar a unas tres mil personas y fue pensado como un espacio de descanso popular en las sierras de Córdoba.
Pero aquel esplendor quedó lejos. Telenoche recorrió este “gigante abandonado” con un informe especial de Mateo Lago, que mostró la actualidad del predio en medio de un escenario atravesado por la privatización, el deterioro y el despido de trabajadores.
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Salvo el Hotel 7, el único que está preparado para recibir visitantes, el resto de los edificios fue saqueado a partir de 1965. De allí se llevaron desde el parquet hasta la vajilla de plata.
“Ver esto así es terrible. Se robaron todo y lo dejaron así. Qué tristeza”, lamentó Mario Rivarola, intendente de Embalse, al recorrer el lugar. El informe también mostró el testimonio de Marcela, una mujer que vive en el Hotel 5 y cumple una especie de rol de guardiana del edificio. “Estoy desde 2011. Estaba todo abierto y la gente venía a saquear. Con la cooperativa cerramos el hotel para que no entren”, contó.

Para ella, el complejo no es solo un edificio abandonado. “Es todo, es parte de mi vida, es mi historia, mi casa. Este lugar es paz”, expresó.
Un lugar cargado de historia
Entre las imágenes actuales del abandono, todavía aparecen rastros de una historia enorme. La actual cancha de rugby del predio funciona como una postal nostálgica de lo que alguna vez fueron los hoteles de Embalse.
Allí, en 1973, un jovencito Diego Armando Maradona participó de los Juegos Evita. Ese recuerdo acompañó al Pelusa durante toda su vida y todavía lo mencionaba en sus visitas a Córdoba. El contraste entre esa memoria y el estado actual del complejo profundiza la sensación de pérdida para vecinos, trabajadores y autoridades locales.
Trabajadores en alerta
El futuro de los hoteles también genera preocupación entre quienes todavía sostienen el funcionamiento del predio. En noviembre de 2024 comenzó el despido de trabajadores: primero fueron 20 y luego quedaron 45 empleados, que pasaron a disponibilidad por decisión del Gobierno nacional. Si en el plazo de un año no consiguen un nuevo destino laboral, serán desafectados de la administración pública.
Leonardo Ladoux, encargado de los hoteles, advirtió sobre la dificultad de mantener el lugar en pie. “Nos cuesta muchísimo mantener los hoteles porque estamos abandonados a nivel nacional. Lo que hacemos se gestiona con otras instituciones”, señaló.
Además, cuestionó el proceso de privatización. “Nos pusieron un cartelito a la venta. De nuestra parte es aguantar y esperar lo que suceda”, sostuvo. “No estoy de acuerdo con la privatización del lugar, no significa que porque se privatice esto vaya a mejorar. La mayoría del pueblo nos apoya”, completó.
Mientras tanto, los históricos hoteles de Embalse siguen entre la memoria de lo que fueron, el abandono de los edificios y la incertidumbre por lo que vendrá.



