La Cámara del Crimen de Río Tercero absolvió en las últimas horas a Yenifer Raimondo, la mujer acusada de matar a su padre en Almafuerte, en el interior de Córdoba.
El fallo fue unánime: tanto los jueces técnicos como los jurados populares coincidieron con el planteo de la defensa y determinaron que la joven actuó en legítima defensa con perspectiva de género.
Raimondo había llegado a juicio por la muerte de su padre, Atilio, de 60 años, a quien apuñaló el 2 de enero de 2025 en una vivienda ubicada en una zona rural.
En un primer momento, la fiscalía la imputó por homicidio calificado por el vínculo y ordenó su detención. Sin embargo, con el avance de la investigación, testimonios y pericias psicológicas y psiquiátricas, la causa incorporó la figura de emoción violenta. Después de permanecer detenida durante 13 días, la mujer recuperó la libertad y continuó el proceso fuera de prisión.
El tribunal descartó la acusación de parricidio premeditado y consideró que el hecho se dio en un contexto de “indefensión aprendida”, marcado por violencia física y abusos sexuales sistemáticos que la joven habría sufrido por parte de su padre desde la niñez.
La sentencia también sostuvo que la inminencia de la agresión se mantenía en el tiempo por la cronicidad del maltrato. Además, el tribunal tuvo por acreditado que, tras ser herido, el agresor intentó buscar armas para amenazarla.
La defensa, ejercida por el abogado Carlos Pajtman, había pedido la absolución total. En cambio, la fiscalía había encuadrado el caso como homicidio en estado de emoción violenta y había solicitado una pena menor a tres años de ejecución condicional.
Una historia de violencia
Durante el proceso, la defensa sostuvo que Raimondo atravesó una situación extrema, marcada por hechos de violencia y abusos durante gran parte de su vida. Pajtman había señalado a ElDoce.tv que las pericias daban cuenta de un historial de violencia física desde la infancia y abusos sexuales desde muy joven.
“Las pericias psicológicas y psiquiátricas hablan de que en realidad esta niña tuvo abusos sexuales desde muy jovencita, pero previo a eso desde niña tuvo mucha violencia física”, había explicado el abogado.
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Según la defensa, esos antecedentes fueron respaldados por relatos familiares, testimonios de amigos y evaluaciones profesionales.
El letrado también había planteado que el crimen ocurrió después de un nuevo requerimiento sexual por parte del padre. “El último requerimiento fue la gota que rebasó el vaso”, sostuvo.
Con la absolución, la Justicia cerró el proceso penal contra Raimondo al considerar que la joven actuó como única respuesta posible frente a una historia de violencia sostenida.