La Policía volvió a detener en las últimas horas al adolescente conocido como “El Orejudo”, quien en febrero de 2024 tuvo un rol clave en el crimen de Sebastián Villarreal, el padre de familia asesinado por motochorros en barrio Yofre Norte.
El joven, que en aquel momento tenía apenas 14 años, fue declarado inimputable por su edad y no pudo ser juzgado penalmente por el homicidio.
Ahora, con 16 años, volvió a caer acusado de participar en otro hecho delictivo. Según la información policial, acumula al menos cinco detenciones desde el asesinato de Villarreal.
+ MIRÁ MÁS: Qué pasó con El Orejudo, el ladrón de 14 años que mató a Villarreal y quedó libre
El último procedimiento ocurrió este domingo a la noche en barrio General Paz, en la ciudad de Córdoba. Vecinos alertaron a la Policía sobre la presencia de cuatro jóvenes que violentaban y empujaban portones de complejos habitacionales para ingresar a robar.
De acuerdo a la investigación, la banda logró forzar un portón en un edificio ubicado sobre calle México al 1150, de donde sustrajeron distintas prendas de vestir. Cuando intentaban escapar, los efectivos montaron un operativo cerrojo y lograron capturar a dos de ellos.
Uno de los detenidos es un joven de 19 años oriundo de barrio Yapeyú. El otro es El Orejudo, el menor de 16 años con un extenso historial delictivo.
El crimen de Villarreal y un largo prontuario
El nombre del adolescente quedó marcado por el asesinato de Sebastián Villarreal, ocurrido el 29 de febrero de 2024 en barrio Yofre Norte.
Según reconstruyó la fiscalía de instrucción, el menor estuvo presente en el ataque y habría manejado la Honda Falcon con la que llegaron a robarle a la víctima.
Quien descendió armado y efectuó los disparos fue otro adolescente, identificado como J.M., que tenía 17 años en ese momento. Villarreal fue ejecutado en medio del asalto para robarle la moto, un crimen que causó una profunda conmoción en Córdoba.
Por su edad, El Orejudo fue declarado inimputable y no enfrentó un juicio penal por el homicidio.
Tras permanecer seis meses alojado en el Complejo Esperanza, recuperó la libertad y fue reubicado con una familia en Villa Carlos Paz, como parte de un intento de resocialización.
La medida duró poco. A las pocas horas de salir, el adolescente comenzó a publicar imágenes con armas de fuego en redes sociales.
Con el paso de los meses acumuló nuevas detenciones, la mayoría por robos agravados. Algunos de esos hechos habrían sido cometidos con armas y hasta con chalecos antibalas.
El recorrido delictivo posterior al crimen de Villarreal es uno de los puntos que la familia de la víctima expone como ejemplo de las fallas del sistema y del debate abierto en torno a la responsabilidad penal juvenil.
Actualmente, tras una nueva detención por robo, el adolescente volvió a quedar alojado en el Complejo Esperanza.
A pesar de sus antecedentes y de las múltiples causas acumuladas, el caso sigue mostrando un circuito de entradas y salidas de institutos de menores que el Estado no logra contener.