Este miércoles 8 de julio debía ser un día de celebración para la familia de Agostina Vega (14) porque hubiera sido su cumpleaños de 15. La adolescente asesinada por Claudio Barrelier ya tenía planes para festejar junto a sus seres queridos.
Sin embargo, la fecha llegó atravesada por el dolor. Sus abuelos, Elizabeth y Miguel, hablaron en Noticiero Doce y recordaron los sueños de la chica, la fiesta que había empezado a imaginar y los momentos cotidianos que hoy extrañan profundamente.
El recuerdo de Agostina
“Hoy cumpliría 15 años mi nieta, la familia está destruida porque Agostina vivía con nosotros, compartía su vida, sus sueños, todo lo que ella quería hacer lo compartía con nosotros”, expresó Elizabeth.
La mujer contó que la adolescente ya pensaba en su celebración. “Agostina quería su fiesta de 15, nos había pedido que como el cumple caía día de semana quería juntarse con los amigos el sábado”, relató.
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Según explicó, la familia le había organizado algo pequeño con amigos para esa juntada. La fiesta principal iba a ser en septiembre porque Agostina quería esperar a que pasara el frío para poder lucir su vestido.
“El vestido lo tiene la mamá, el vestido está. Todos estábamos ilusionados con el cumpleaños de Agostina”, dijo Elizabeth.
También recordó un detalle que reflejaba la ilusión de la adolescente. “Ella decía que como Melisa y mi otra hija cuando cumplieron 15 años habían entrado con sus hermanos del brazo, Agostina quería entrar con su abuelo y sus tíos”, contó.
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Elizabeth la describió como una chica alegre y muy presente en la vida familiar. “Era una nena muy feliz acá con su familia, ella se la pasaba todo el tiempo haciendo chistes, cantando, como una adolescente”, expresó.
Además, recordó las tardes en la puerta de la casa. “Se sentaba en el banquito del frente con sus amigas todas las tardes el rato que la madre le daba permiso y del negocio nosotros la escuchábamos. Era una nena muy feliz”, agregó.
Miguel también habló del dolor de atravesar una fecha que debía estar marcada por la alegría. “Hoy tendría que estar con preparativos para hacer un almuerzo o una cena en familia festejando el cumpleaños de ella”, lamentó.
“En vez de estar eligiendo algo para ella fuimos a hacerle una placa para ponerle en el cementerio. Acá estamos, parados como se puede con el corazón hecho pedazos, el alma partida en dos”, expresó.
El abuelo sostuvo que Agostina se crió con ellos desde los 4 años. “Éramos los papás de ella”, dijo, y recordó la forma cariñosa en la que la adolescente lo llamaba.
“Me decía ‘viejo odioso’ y ‘viejo loco’. Ella no nos decía ‘abuelo’ y ‘abuela’, era ‘buelo’ y ‘buela’. Lo que te queda de recuerdo es que entraba y nos decía: ‘buelo, dame una empanadita’. Y yo la peleaba y le decía que no tenía empanadas. Esos momentos son los que más se extrañan”, cerró.