Con el Mundial ya finalizado, miles de argentinos comenzaron a regresar al país desde Estados Unidos, Canadá y México, los tres países que fueron sede del torneo. En ese contexto, el Ministerio de Salud de la Nación emitió una advertencia por el aumento de casos de sarampión en esos destinos.
La preocupación se basa en los brotes registrados en los países anfitriones de la Copa del Mundo. Según los datos oficiales, en Canadá se notificaron más de 1.100 casos, en Estados Unidos alrededor de 2.200 y en México cerca de 18.600 contagios.
Los síntomas a tener en cuenta
En Telenoche, el doctor Carlos Sabagh explicó que el sarampión es “un virus contagioso. La enfermedad más contagiosa que existe”, por lo que insistió en la importancia de reconocer las señales y consultar rápido ante cualquier sospecha.
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El especialista detalló que el virus se transmite a través de las gotitas que una persona infectada expulsa al toser o estornudar.
Entre los síntomas, señaló fiebre alta, manchas rojas en la piel y pequeñas manchas en la mucosa interna de la boca. También puede provocar secreción nasal, tos y conjuntivitis.
Ante la aparición de estas manifestaciones, la recomendación es acudir de inmediato a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso. En caso de confirmarse el contagio, la persona debe permanecer aislada para evitar la propagación del virus.
Sabagh también recordó que ocho de cada diez personas que contraen sarampión no están vacunadas y remarcó la importancia de verificar que el esquema de inmunización esté completo.
El esquema de vacunación
La vacuna contra el sarampión forma parte del Calendario Nacional de Vacunación y la primera dosis se aplica a los 12 meses de vida.
En el caso de los niños nacidos antes del 20 de junio de 2024, el refuerzo debe aplicarse entre los 15 y 18 meses. Para los nacidos a partir de esa fecha, la segunda dosis continúa indicada a los 5 años.
La modificación fue implementada para mejorar las coberturas, ya que las autoridades sanitarias detectaron que muchos niños recibían la primera dosis, pero no regresaban para completar el esquema cuando eran más grandes.
Por otro lado, las personas nacidas antes de 1965 no necesitan vacunarse, porque se presume que estuvieron expuestas al virus de manera natural y desarrollaron inmunidad.