Lucía Sosa, de 44 años, volvió a quedar en el centro de una investigación penal tras la muerte de Isabella, su hija de 2 años. La mujer fue detenida este lunes y quedó acusada por la Justicia.
La nena murió el 21 de julio en Villa Gesell después de ingresar al Hospital Arturo Illia con un cuadro crítico derivado de una presunta broncoaspiración. Según la información del caso, fue trasladada de urgencia y a las 17:53 los médicos confirmaron el fallecimiento.
El caso volvió a poner bajo la lupa el historial judicial de Sosa, que ya había sido señalada por las muertes de otras dos hijas: Candela Milagros, de cinco meses, y Yazmín Milagros, de 11 meses.
La muerte de Candela
La primera tragedia ocurrió el 31 de agosto de 2013, cuando Candela murió en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata. La beba había sido trasladada por un cuadro de bronquiolitis y, en un primer momento, un análisis preliminar detectó presuntos rastros de cocaína en sangre.
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Por ese motivo, Sosa y Héctor Javier Picart, su pareja de entonces, fueron investigados. Sin embargo, con el avance de la causa la Justicia no logró confirmar esos resultados y ambos quedaron desvinculados.
Según explicó en TN la abogada Erika Agnes Hooft Suárez, quien intervino en expedientes de protección de algunos hijos de Sosa, los informes forenses habían señalado una muerte por asfixia, aunque también se descartaron lesiones traumáticas.
En 2014, Sosa dio una entrevista al medio local 0223 y sostuvo que Candela había muerto por una “sobredosis de Salbutamol”, un medicamento que, según dijo, había sido indicado por médicos.
Tras esa muerte, la Justicia avanzó con medidas de protección sobre otros hijos de la pareja. Algunos fueron retirados provisoriamente del hogar y luego ingresaron al sistema de adopción.
La abogada aseguró que en su entonces la mujer fue diagnosticada con síndrome de Munchausen, realizado por el Hospital Materno Infantil y vinculado a las reiteradas internaciones de los niños. Se trata de un trastorno mental en el que una persona provoca o exagera enfermedades en otra persona a su cuidado para obtener atención o compasión.
La muerte de Yazmín
Tres años después murió Yazmín Milagros. Fue el 8 de octubre de 2016, luego de sufrir una descompensación respiratoria en la vivienda familiar.
Sus padres la llevaron primero al HIGA, ubicado a pocas cuadras de su casa, y después fue derivada al Hospital Materno Infantil, donde ya eran conocidos por el antecedente de Candela.
La muerte generó un fuerte impacto y, poco después, Sosa y Picart desaparecieron. Fueron buscados durante varios días y permanecieron ocultos en campos de la zona hasta que finalmente se entregaron y aseguraron que eran inocentes.
La investigación apuntó a posibles situaciones de maltrato y abuso sexual de la niña. La pareja permaneció detenida cerca de dos años.
En agosto de 2018, los jueces Juan Manuel Sueyro, Mariana Irianni y Fabián Riquert absolvieron a ambos. Según la resolución, no se logró probar la existencia de maltrato ni abuso sexual y las pericias señalaron que la muerte estaba vinculada a una asfixia no traumática asociada a complicaciones respiratorias.
Después de la absolución, Sosa y Picart se mudaron a Villa Gesell y con el tiempo se separaron. Allí la mujer formó pareja con Daniel Aguirre y tuvo dos hijos más, entre ellos Isabella.
La muerte de la nena reabrió el debate sobre el historial familiar y judicial de Sosa. Lucas, uno de sus hijos que fue criado por una familia adoptiva, afirmó públicamente que durante su infancia sufrió situaciones de maltrato físico.
Ahora, la Justicia deberá determinar qué ocurrió con Isabella y si existe responsabilidad penal en su muerte.