La Policía Ambiental realizó una nueva liberación de animales silvestres en Córdoba, esta vez en una zona rural de Taninga, en el departamento Pocho.
Los ejemplares habían sido recuperados en distintos procedimientos de control, rescate y entregas voluntarias, y atravesaron su proceso de rehabilitación en la reserva Tatú Carreta.

Entre los animales liberados hubo un oso melero, dos águilas moras, cinco gatos monteses y un zorro gris. También regresaron a su hábitat 10 cardenales copete rojo, 10 jilgueros, ocho pepiteros de collar, 10 reinamoras y seis reyes del bosque.
Antes de ser liberados, los animales debieron atravesar una cuarentena sanitaria en centros de rescate habilitados de la provincia. En algunos casos, además, necesitaron un proceso de rehabilitación para recuperar condiciones físicas y poder sobrevivir en libertad.
+ MIRÁ MÁS: Dieron por muerto a un cordobés pero siguieron con RCP y lo salvaron: el emotivo reencuentro
Al tratarse de una suelta numerosa, técnicos y especialistas de Policía Ambiental elaboraron un plan para cada grupo de animales. Para eso, definieron distintos sitios de liberación en un sector con vegetación y recursos naturales adecuados para su relocalización.
Cada ejemplar, una historia
El oso melero, un macho, había sido encontrado con bajo peso y lesiones en la cola y el abdomen en un árbol de Villa Ciudad de América.
Se presume que las heridas fueron provocadas por el ataque de perros, por lo que el animal se habría trepado al árbol hasta ser rescatado. Aunque las lesiones no eran profundas, necesitó curaciones específicas antes de recibir el alta.

En el caso de las aves pequeñas, el proceso de reinserción suele ser más rápido, especialmente cuando fueron capturadas recientemente. De todos modos, si pasaron mucho tiempo en cautiverio, algunas necesitan fortalecer la musculatura y corregir la dieta.
Las dos águilas moras también atravesaron su propio proceso de recuperación. Una es adulta y fue rescatada por el D.U.A.R en Cura Brochero porque no podía volar. La otra es juvenil, fue recibida mediante una entrega voluntaria en el Cementerio Parque de Los Cocos y tenía bajo peso.

Los cinco gatos monteses, en tanto, habían sido rescatados en Unquillo cuando todavía eran muy pequeños.
Como se alimentaban con mamadera, se activó un protocolo antiimpronta para evitar que se familiarizaran con el ser humano como proveedor de alimento. Después de esa etapa de cría y rehabilitación, los felinos ya cazan por sus propios medios y quedaron listos para regresar a la naturaleza.




