Los cuerpos de las siete víctimas del accidente de helicóptero en San Juan fueron rescatados este jueves después de un operativo de alta complejidad en el límite del Parque Provincial Ischigualasto.
Entre los fallecidos se encuentran los bomberos cordobeses Andrés Bosch y Rodrigo Aimetta que viajaban junto a otros cinco ocupantes en la aeronave.
Un rescate complejo
La baja visibilidad había impedido completar el procedimiento durante la jornada del miércoles. Por eso, el operativo se reanudó al amanecer del jueves con la participación de Gendarmería Nacional, Policía de San Juan, bomberos, personal de emergencias y autoridades judiciales.
Pasadas las 13, los cuerpos fueron retirados de la aeronave y trasladados a pie hasta vehículos Unimog de Gendarmería, los únicos capaces de circular por el terreno accidentado.
Desde ese punto se organizó una caravana con vehículos de Criminalística y de la Policía provincial hacia el ingreso del parque, donde se instalaron morgueras provisorias para las primeras actuaciones judiciales y forenses.

El accidente ocurrió en Los Arrieros, un paraje ubicado al norte del Parque Provincial Ischigualasto, dentro de una amplia zona fiscal conocida como Caballo Anca, entre los departamentos de Valle Fértil y Jáchal.
El lugar donde cayó el helicóptero presenta condiciones de muy difícil acceso. Según la información oficial, la aeronave se precipitó en una quebrada cercana al nacimiento de las Barrancas Coloradas, a unos 10 kilómetros del último punto al que se puede llegar en vehículo.

A partir de allí, los equipos de rescate tuvieron que avanzar a pie por una zona con abundante vegetación, grandes formaciones rocosas y desniveles pronunciados.
De acuerdo con la información relevada en el lugar, uno de los cuerpos fue hallado a cierta distancia de los restos de la aeronave, mientras que los otros seis permanecían en el interior del helicóptero.
Las causas del accidente continúan bajo investigación. Aunque todavía no hay una hipótesis definitiva, los investigadores analizan si las condiciones meteorológicas adversas registradas durante el vuelo, como neblina y llovizna, pudieron haber afectado el control de la aeronave.



