La investigación por el femicidio de Johana Mailén Antonich, la joven de 25 años asesinada en Mar del Plata, avanza sobre dos detenidos que trabajaban como serenos en el balneario donde apareció el cuerpo.
Los sospechosos fueron identificados como Agustín Nicolás Díaz Bartolomé, de 26 años, y José Luis Aquino, de 27. Ambos cumplían tareas de vigilancia en el predio y quedaron bajo la mira por distintas pruebas reunidas en las primeras horas de la causa.
Cuando los familiares de la víctima llegaron al balneario junto a policías de la comisaría quinta, encontraron a dos hombres quemando elementos en un tambor de 200 litros. Al advertir la presencia policial, intentaron escapar.

Según la investigación, se escondieron entre los árboles y trataron de llegar hasta el parador Waikiki. Sin embargo, fueron detenidos a pocos metros del lugar donde estaba el cuerpo de Johana.
Al ser revisados por médicos de la Policía, los dos presentaban heridas en la cara compatibles con lesiones de defensa. Para los investigadores, ese dato podría indicar que la joven intentó resistirse al ataque.
Además, ambos tenían manchas de sangre en la ropa. Las prendas fueron secuestradas junto con otros elementos de interés para la causa.
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El fiscal Carlos Russo confirmó que todavía están reuniendo pruebas para reconstruir lo ocurrido. “Estamos recabando imágenes de las cámaras de seguridad, todavía no las conseguimos”, explicó. Después de pasar por el Cuerpo Médico y la toma de muestras, Díaz y Aquino fueron trasladados al penal de Batán. Los dos serán indagados este lunes.
También se espera el testimonio del remisero que dejó a la víctima en el lugar. Este hombre podría ser, según la familia de la víctima, el entregador.
Johana había salido de su casa después de recibir una supuesta propuesta laboral. Su familia contó que una persona la contactó por Facebook para ofrecerle una entrevista en un balneario de Punta Mogotes.

Incluso le pidió una foto para tramitar un carnet y le indicó que debía presentarse en el llamado “Balneario Punta Mogotes Cero”, un lugar que en realidad no existe.
Cuando perdieron contacto con ella, sus familiares hicieron la denuncia por averiguación de paradero. Luego accedieron a la última conversación que la joven había mantenido por Facebook y esa pista les permitió reconstruir sus movimientos.
El cuerpo fue encontrado detrás de una casilla utilizada por los serenos del balneario. La víctima estaba desnuda, envuelta en una frazada y tenía las manos y los pies atados.
En el lugar, la Policía también encontró el tambor con restos de una incineración. Los peritos buscan determinar qué había en su interior y si esos elementos están relacionados con el crimen.



