El día en que cumplía 80 años Hilda Luisa Zoia fue asesinada dentro de su vivienda de Oncativo. Uno de sus hijos la encontró muerta el 24 de agosto de 2024 cerca del mediodía, casi 20 horas después de que otra familiar la hubiera visto por última vez. Presentaba golpes en distintas partes del cuerpo, pero una lesión en la cabeza fue la que le provocó la muerte.
Cuando los investigadores ingresaron al lugar apareció un primer dato que llamó la atención: la casa estaba completamente cerrada con llave. Ese detalle llevó rápidamente las sospechas hacia Romina Paola Ledesma (41), una vecina que vivía enfrente, realizaba tareas domésticas para Zoia y tenía una llave del inmueble.
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Las pericias sumaron otro elemento contra Ledesma. En uno de los brazos de la víctima detectaron una mordida con marcas dentales que coincidían con las de la mujer, según pudo saber ElDoce.tv a partir de detalles de la causa. Ledesma fue detenida el mismo día en que encontraron el cuerpo.
Además, junto al cadáver apareció semen y la fiscalía de Río Segundo ordenó estudios genéticos al considerar que el ADN podía convertirse en una prueba central para identificar al responsable. La primera comparación fue con Cristian Luis Ríos (44), pareja de Ledesma, pero el resultado dio negativo y obligó a ampliar la búsqueda.
El ADN que cambió la investigación
La pesquisa se extendió entonces hacia un grupo de “trabajadores golondrinas” que residían en una propiedad lindante. Cámaras de seguridad habían registrado a dos de ellos regresando durante aquella madrugada y ambos quedaron bajo análisis. Uno era Emilio Ybañez, entonces de 24 años, cuyo perfil genético dio positivo.
La fiscalía ordenó detenerlo y el procedimiento se concretó el 10 de diciembre de 2024 en Santiago del Estero. Ybañez fue imputado inicialmente por homicidio agravado e incluso llegó a declararse autor del ataque al ser arrestado por los policías, aunque después se retractó. Para los investigadores había aspectos de aquella primera hipótesis que no terminaban de encajar.

El quiebre se produjo cuando Ybañez brindó una nueva versión, que después fue puesta a prueba mediante una reconstrucción en la que se utilizó un maniquí para que explicara los movimientos. En su relato sostuvo que cerca de las 3 de la madrugada regresó al lugar donde vivía y poco después salió al patio porque se sentía mal. Allí habría encontrado a Ríos sobre la pequeña medianera que separaba ambas propiedades.
A partir de esa declaración, los investigadores establecieron que Ríos lo habría amenazado con un arma de fuego, obligado a cruzar hacia la casa de Zoia y hecho ingresar a la habitación donde la mujer estaba tendida en el suelo. En ese sector también se encontraba Ledesma, de acuerdo con lo incorporado al expediente.
La acusación de la fiscal Patricia Baulies sostiene que Ríos continuó con las amenazas y obligó al joven a eyacular sobre la víctima y a tener contacto con su cuerpo para dejar rastros genéticos. También habría amenazado a Ledesma para que realizara actos sexuales sobre Ybañez con el objetivo de que su semen quedara en la escena.

Los rastros del joven no se limitaron a ese sector. Según declaró, durante un supuesto forcejeo con Ríos, se raspó una mano contra una pared y dejó sangre en distintos puntos del inmueble. Los peritajes también identificaron material genético suyo en una ventana.
La hipótesis fiscal indica que Ledesma y Ríos se retiraron, cerraron todo con llave y obligaron a Ybañez a permanecer adentro. El joven afirmó que finalmente consiguió escapar por aquella ventana, lo que explicaría el ADN encontrado allí.
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A ese cuadro se agregaron imágenes de cámaras de seguridad que mostraron alrededor de las 5 de la mañana a Ledesma y Ríos llegando a su domicilio, ubicado frente al de Zoia. Con los distintos elementos reunidos, la fiscalía terminó modificando la teoría inicial del caso.
La acusación que llegó a juicio ubica a Ledesma y Ríos como quienes sorprendieron a Zoia para robarle y la asesinaron, mientras que Ybañez habría sido coaccionado para dejar pruebas que lo vincularan con el lugar. La pareja fue imputada como coautora de violación de domicilio, homicidio calificado criminis causae, coacción calificada y abuso sexual gravemente ultrajante calificado por la intervención de dos personas y la utilización de un arma.
El juicio que quedó frenado
Ybañez terminó sobreseído y quedó fuera del debate. En marzo de 2025, después de esa decisión, la fiscalía ordenó detener a Ríos, quien fue capturado en Villa Allende y desde entonces permanece alojado en la cárcel de Bouwer. Ledesma, en cambio, cumple prisión domiciliaria en Oncativo, frente al lugar donde ocurrió el crimen, porque tiene a su cuidado a un hijo menor de edad.
El juicio con jurados populares debía comenzar este jueves 20 de agosto en la Cámara Sexta del Crimen de Córdoba. Sin embargo, un pedido de nulidad relacionado con la notificación del sobreseimiento de Ybañez provocó la suspensión de esa audiencia y otra prevista para el 26 de agosto.
Ahora deberá resolver el tribunal: si hace lugar al planteo, la causa deberá retrotraerse a la etapa de instrucción; si lo rechaza, podrá comenzar el debate por el crimen de Hilda Zoia.



