Un hombre de Bahía Blanca esperó 18 años una resolución judicial después de que le robaran su auto de la playa de estacionamiento de un supermercado. Finalmente, la Justicia le dio parcialmente la razón y condenó a la empresa, aunque el monto establecido llamó la atención: $23.730,60.
Todo comenzó el 7 de septiembre de 2008, cuando el propietario le prestó a su hijo un Fiat Uno modelo 1999 para que fuera a hacer compras a un comercio ubicado en avenida Cabrera al 4100. Al regresar al estacionamiento, el joven descubrió que el vehículo había desaparecido.
Padre e hijo denunciaron el robo en el destacamento Palihue y la Policía desplegó una búsqueda, pero el auto nunca fue recuperado. Ante esa situación, el dueño inició una demanda en la Justicia Civil y Comercial. Reclamó una compensación por la pérdida del vehículo, daño moral y psicológico y también por una notebook que estaba dentro del baúl.
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El expediente quedó en manos del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Nº 1 de Bahía Blanca, donde el juez Juan Carlos Tufari analizó los distintos puntos reclamados.
Después de 18 años, el magistrado admitió parcialmente la demanda y determinó que la empresa debía responder por no haber garantizado la seguridad de su cliente. Como indemnización fijó $23.730,60.
Además, hizo lugar al reclamo por la computadora que había quedado en el vehículo y estableció un pago de $5.000. También reconoció parcialmente $30,60 por gastos vinculados con el trámite de baja del automotor.
El pedido por daño moral, en cambio, fue rechazado. El juez consideró que la pérdida de un bien material, aunque pueda provocar “molestias o disgustos”, no implica automáticamente una afectación espiritual que deba ser indemnizada.



