Un hombre de Puerto Madryn terminó incluido en el Veraz por una deuda vinculada a una tarjeta de crédito que, según quedó acreditado en la causa, nunca había solicitado ni utilizado. La Justicia responsabilizó al banco y dispuso una reparación que supera los $10 millones.
Emanuel descubrió el problema cuando intentó aumentar el límite de una tarjeta que sí utilizaba. En su banco habitual le informaron que no podían autorizar la operación porque figuraba como moroso ante otra entidad.
Tiempo antes había recibido en su domicilio una tarjeta que no había pedido. Como no tenía intención de utilizarla, la rompió y la descartó. Sin embargo, meses después comprobó que se habían generado cargos y que incluso había sido calificado como “moroso irrecuperable”.

La abogada Vanesa Peruzzotti contó que durante más de un año su cliente recibió llamados para exigirle el pago de la deuda. Los contactos también alcanzaron a familiares y compañeros de trabajo.
“Era una situación muy angustiante, bochornosa y que se extendió durante más de un año”, explicó la letrada a TN. Ante la falta de solución, Emanuel inició una demanda para frenar los reclamos, corregir su situación en el Veraz y obtener una reparación por el daño sufrido.
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Una pericia contable sobre los registros de la entidad permitió respaldar que la tarjeta no había sido solicitada ni utilizada. Durante el juicio, el banco sostuvo que Emanuel había pedido el producto y luego se había arrepentido, versión que la defensa logró desvirtuar.
El juez Guillermo Hansen consideró que existió una conducta comercial desleal y abusiva. El fallo, ratificado por la Cámara, estableció una multa civil de $10 millones, actualizable según los parámetros fijados en la sentencia, además de otras reparaciones.

También se ordenó al banco afrontar 27 sesiones de tratamiento psicológico por las consecuencias determinadas mediante una pericia. Para calcular el daño extrapatrimonial, el magistrado incorporó incluso el valor de un viaje a Brasil como parámetro objetivo de reparación, y aclaró que no se trataba de un premio ni de una sanción adicional.
La fecha tomada para establecer el daño fue el 6 de abril de 2022, cuando quedó configurada la afectación crediticia. El banco no apeló el fallo, mientras que la defensa de Emanuel sí recurrió algunos aspectos vinculados con el monto de la reparación.



