La Justicia de Cipolletti ordenó que un hombre le pague $5 millones a su expareja como compensación económica después de una convivencia de 21 años en la que tuvieron dos hijos.
La resolución fue dictada por el Juzgado de Familia N° 7, que consideró que la separación dejó a la mujer en una situación de desventaja patrimonial respecto de su expareja.
Durante el proceso, ella explicó que dedicó gran parte de esos años al cuidado de los hijos y a las tareas domésticas, lo que redujo sus posibilidades de desarrollar una carrera profesional o conseguir un empleo estable.
Según planteó, esa organización familiar permitió que el hombre pudiera avanzar laboralmente y sostener ingresos fijos, mientras ella quedó con menos herramientas para lograr independencia económica tras la ruptura.
Actualmente, la mujer vive en la vivienda familiar junto a sus hijos y obtiene ingresos a través de trabajos de temporada y tareas de peluquería.
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En un primer momento había reclamado $10 millones para iniciar un emprendimiento propio. Sin embargo, el tribunal terminó estableciendo una compensación de $5 millones en un único pago.
Para definir el monto, la jueza tuvo en cuenta que no se acreditó por completo el costo del proyecto que pretendía iniciar y que la mujer continúa residiendo en la casa familiar.
El hombre, por su parte, rechazó el reclamo y sostuvo que su expareja había tenido oportunidades de estudiar y trabajar durante la convivencia. También señaló que realizó cursos de peluquería y otras actividades comerciales.
La sentencia se apoyó en el artículo 524 del Código Civil y Comercial, que contempla compensaciones cuando el final de una unión convivencial genera un desequilibrio económico manifiesto entre las partes.
La magistrada también aplicó una perspectiva de género y evaluó el impacto que tuvo la distribución de las tareas domésticas y de cuidado durante más de dos décadas sobre la autonomía económica de la mujer. Además, dispuso que cada parte afronte sus propios gastos judiciales.