Antonio Benítez, tío político de Loan Peña y uno de los acusados por su desaparición, reconstruyó ante el tribunal los minutos previos y posteriores al momento en que dejaron de ver al nene, durante la tarde del 13 de junio de 2024 en Corrientes.
Según relató, aquella mañana llevó a Laudelina hasta la casa de la abuela Catalina y más tarde también se dirigió al lugar. Allí se encontró con ella, Victoria y Pérez. Después llegaron Ramírez, Camila y los demás integrantes del grupo, que se sentaron a almorzar.
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El acusado aseguró que durante la comida se sintió incómodo por la presencia de Pérez y Caillava y por la conversación que mantenían con Catalina y José. “Son de clase alta -Pérez y Caillava-, me sentía incómodo porque empezaban a hablar de temas de política que no entendía nada”, declaró. Por eso, contó que se levantó y se fue hacia el naranjal.
Benítez dijo que comenzó a juntar naranjas y que unos 15 o 20 minutos después llegaron Ramírez, Mónica Millapi y los chicos. Los nenes empezaron a comer las frutas y a jugar mientras los adultos permanecían en el sector. En un momento, Ramírez recibió una llamada y se apartó para atender.
Poco después, uno de los chicos comenzó a gritar “tío, tío”. Benítez preguntó qué ocurría y uno de los menores le respondió que la tía decía que faltaba un nene. Cuando miró al grupo, advirtió que Loan ya no estaba. “De repente dejé de verlo y me agarró desesperación”, expresó.
Según su reconstrucción, Ramírez le preguntó si Loan podía haber regresado a la casa. Benítez sostuvo que a las 14.24 intentó comunicarse con Laudelina y un minuto después volvió a llamarla para preguntarle si el chico estaba allí. Ella le respondió que el nene había ido hacia donde se encontraban ellos, pero él aseguró que no lo veía.
A partir de ese momento comenzó la búsqueda. Benítez dijo que volvió junto a Ramírez hasta el lugar donde habían estado juntando naranjas y revisaron la zona sin resultados. Cerca de las 14.35 se cruzó con Camila, quien también le dijo que no había visto al chico.
Luego regresó hasta la casa de Catalina, dejó la bolsa de naranjas y salió en moto para seguir buscando. “Lo fui a buscar y me entró la desesperación”, sostuvo. También contó que recorrió unos dos kilómetros hasta el campo de González para preguntar si alguien había visto pasar a Loan, pero recibió una respuesta negativa.
Durante esas primeras horas, según su testimonio, alguien informó que el nene había sido encontrado. “Dijeron que encontraron a Loan y yo me puse a llorar de la alegría”, recordó. Sin embargo, aseguró que nadie supo explicar de dónde había salido esa versión. Más tarde, Báez comunicó que se trataba de una falsa alarma y, según Benítez, “ahí nos dio la desesperación de nuevo”.
El acusado también relató que posteriormente fue interceptado por un policía, esposado y trasladado. “Me dijo: ‘Subite al vehículo’, me esposa, me saca el teléfono, me pide el código del teléfono y se pone a revisarlo”, declaró. Según su versión, durante el viaje le cubrieron la cabeza y dos efectivos lo golpearon.
Al final de su declaración apuntó a su expareja: “Creo que Laudelina sabe la verdad. Yo la vi cuando estuvo declarando y mirándola a los ojos, ella estaba diciendo la verdad cuando declaró que fue un accidente”.