El crimen de Lautaro Córdoba, de 16 años, conmocionó al paraje Las Higueras Viejas, en la zona rural de Copacabana. El principal acusado es su padrastro, Hermenegildo Acosta, de 35 años, quien quedó detenido junto a su hijo de 17, señalado como partícipe del hecho.
Acosta tenía una fuerte presencia en redes sociales. En TikTok cuenta con más de 63 mil seguidores y 1,6 millones de “me gusta”, mientras que en Instagram supera los 12 millones de seguidores.
En sus perfiles compartía videos bailando, escenas de su vida cotidiana y publicaciones relacionadas con los trabajos que realizaba en el campo. También promocionaba un emprendimiento dedicado a la venta de carbón y leña en la zona.

En varias publicaciones, Acosta reivindicaba el esfuerzo detrás de sus actividades y se definía como un “laburador”.
Cuatro días antes del crimen había publicado un video con un mensaje dirigido a quienes lo criticaban: “Les mando un saludo a todos y a esos que critican también. Ustedes creen que todo lo que yo tengo a mí me lo dieron. Lo gané con esto y laburo con lo mío. Por eso ustedes no progresan en nada, les aviso”.
Cómo fue el crimen
Según el parte oficial de la Policía, Antonella Vanesa Torres, de 39 años, madre de Lautaro y pareja de Acosta, relató que durante la noche del lunes el hombre comenzó a comportarse de manera agresiva mientras sostenía que estaba “poseído”. La mujer denunció que la golpeó y la increpó verbalmente.

En medio de esa situación, Acosta salió de la vivienda y se desnudó. Torres logró abandonar el lugar, mientras sus hijos menores quedaron en la casa con el acusado. A la mañana siguiente, la Policía tomó conocimiento de la muerte del adolescente.
Acosta fue detenido y no opuso resistencia. Ante los investigadores sostuvo que la mujer y Lautaro “estaban poseídos por el demonio” y que pretendían matarlo. También afirmó que “lo contagiaron” y vinculó esa situación con el ataque.



