El club Audax de barrio Empalme, en el extremo sur de la Capital, atraviesa una situación límite por los robos reiterados. En los últimos tres meses ingresaron más de 20 veces y solamente esta semana sufrieron cuatro hechos consecutivos entre el sábado y el martes.
Los delincuentes no solo se llevan cables y dejan el predio sin iluminación, sino que también levantan sectores del pasto sintético. La situación complica el funcionamiento diario del club, donde además dos colegios utilizan las instalaciones para sus actividades.
+ VIDEO: la indignación de las integrantes de la comisión de Club Audax:
“Anoche no sufrimos robos, pero esta semana nos robaron todas las noches desde el sábado hasta el martes”, contó Soledad, integrante de la comisión, en Arriba Córdoba. “No solamente se llevan el cable, sino que también levantan el sintético. Ya no sabemos qué hacer”, agregó.
“No sabemos a quién recurrir”
Según explicó, la seguidilla comenzó en julio y continuó durante agosto y septiembre. “Recurrimos a la Policía, tenemos la denuncia hecha, vino la Guardia Urbana pero la ola de robos no para. No sabemos a quién recurrir”, expresó.
Soledad señaló que el predio tiene unas dos hectáreas y media y que los ladrones ingresan por distintos sectores. “La modalidad es trabajar con cuchillos Tramontina. Habían dejado muestras de que han estado trabajando”, afirmó.
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Desde la institución remarcaron además el impacto que tienen los hechos sobre los chicos y sobre la economía del club. “Pedimos que pongan más seguridad para esta zona, albergamos a más de 400 chicos, tenemos chicos con problemas económicos y los seguimos albergando, el club es un espacio de recreación y juego”, sostuvo.
“Si nos siguen robando los cables no podemos seguir trabajando y no podemos generar más ingresos para nuestro club”, advirtió.
Graciela, también integrante de la comisión, habló del desgaste que genera la repetición de los robos. “Uno trata de ponerle tiempo, dinero, el club es de los chicos de la zona que vienen a hacer su recreación y esto produce desgano”, lamentó.
Entre las medidas que evalúan aparecen levantar las tapias e instalar más cámaras de seguridad. Sin embargo, Graciela remarcó la dificultad de afrontar esas inversiones mientras deben destinar recursos constantemente a reparar los daños: “Todos los días tenemos que llamar al electricista para que conecte los cables”.