Diego, el dueño del dogo argentino que murió tras recibir un disparo en Pilar, contó su versión de lo ocurrido y aseguró que el animal nunca había atacado a una persona ni a otros perros.
En diálogo con Arriba Córdoba, explicó que tenía al perro desde hacía seis años y que desde hacía cuatro permanecía con él en un galpón que alquilaba.
“El perro siempre andaba suelto, que yo entiendo que el perro no tiene que estar suelto, pero nunca agredió a nadie ni tuvo instintos de agresividad. El perro se quedaba acá, ni siquiera cruzaba la ruta ni se cruzaba con nadie”, sostuvo.
Según relató, esa mañana se preparaba para salir a trabajar con sus empleados cuando notó que el animal había desaparecido. “Salgo afuera para meterlo adentro al perro, lo llamaba y no lo encontraba por ningún lado. Mandé a un empleado a fijarse y se da con que el perro estaba muerto en la casa del vecino”, contó.
De acuerdo con la información policial, el vecino manifestó que el dogo había ingresado a su vivienda y habría intentado atacarlo. Ante esa situación, tomó un arma calibre .22 y efectuó un disparo.
Diego puso en duda esa versión y pidió que se revisen posibles registros de una cámara del lugar. “Él dice que el perro se le metió en la casa. Yo quiero que él muestre que el perro lo ataca. Para mí nunca lo ataca”, afirmó.
Y agregó: “Me gustaría que demuestre que el perro estaba adentro del patio porque él lo mata en la vereda. Yo estoy seguro de que le apoyó el arma en la cabeza o que le tiró de cerca porque la bala le quedó en la cabeza”.
El dueño insistió en que nunca había tenido inconvenientes por el comportamiento del animal. “Lo crie desde los 30 días que lo tengo. Nunca atacó a otro perro, se relacionaba con los otros perros. Si yo hubiese sabido que el perro era agresivo no lo hubiese tenido suelto”, aseguró.
También reconoció que debía haber tomado mayores medidas de seguridad. “Entiendo que el perro debería haber tenido un bozal y haber estado atado, lo entiendo. Está mal de mi parte, pero el perro no era agresivo y no era para que le peguen un tiro y lo maten”, expresó.
Diego aseguró además que nunca había tenido conflictos con el vecino ni con otras personas. “Fue un momento muy horrible porque lo tenía como si fuera un hijo, a todos lados conmigo, y nunca me imaginé llegar a todo esto”, concluyó.
Tras el episodio, la Policía secuestró un arma calibre .22 y una vaina servida, elementos que quedaron a disposición de la investigación.