La Justicia de Córdoba condenó este viernes a Carlos Caligaris a 14 años de prisión por el crimen de Mateo Ochoa, el adolescente de 15 años asesinado de un disparo en junio de 2025 en barrio Villa Rivera Indarte.
El expolicía de 62 años fue declarado culpable de homicidio calificado por el uso de arma de fuego. En cambio, resultó absuelto por la acusación de tentativa de homicidio contra el joven que conducía la moto en la que viajaba Mateo.
La querella había solicitado una pena de 17 años. Tras conocerse la resolución, el abogado Mariano Astiz Campos consideró en diálogo con ElDoce.tv que se llegó a una “condena ejemplificadora”.
Durante su alegato, el abogado querellante puso el foco en las circunstancias del crimen y remarcó que Caligaris “era un guardia de seguridad privado, policía retirado, sin autorización para portar armas”.
En el cierre de la exposición, Astiz Campos sostuvo: “Mateo tenía quince años y la promesa, hecha esa misma tarde a su hermana, de cambiar de vida. No se le dio la oportunidad”. Y concluyó: “Nadie tiene derecho a decidir que un chico que huye merece morir”.
Persecución, disparo y muerte
El crimen ocurrió la noche del 11 de junio de 2025. Mateo circulaba en moto junto a otro joven cuando comenzó una persecución. Recibió un disparo en el pómulo derecho y murió en el lugar.
Caligaris trabajaba entonces como guardia de seguridad privada en la zona y había sido imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.

Durante el juicio, la familia del adolescente reclamó una condena severa. Su madre, Lidia, había recordado a Mateo como “una persona hermosa”, mientras que su hermana Rocío sostuvo que atravesaron “un proceso muy duro” desde el crimen.
A 30 años de un episodio aberrante
No fue la primera vez de Caligaris ante la Justicia. Hace 30 años lo absolvieron en la causa por el crimen de toda su familia. El juicio por el crimen de su esposa, Graciela Comas, y sus tres hijos, se desarrolló en 1996 mientras que el hecho sucedió en 1994.
En esa investigación el tribunal lo declaró inocente por el beneficio de la duda al que considerar que no existían pruebas para condenarlo.



