El dueño de la distribuidora que fue baleado durante un asalto en Córdoba tiene una bala alojada en el hueso de la pelvis y permanece bajo atención médica. Su madre, Silvia, confirmó que se encuentra fuera del peligro, aunque sigue angustiado por el violento episodio que sufrió durante la madrugada de este lunes.
El comerciante, llamado Gabriel, fue sorprendido por delincuentes cuando retiraba una camioneta de su depósito, ubicado sobre avenida Juan B. Justo al 5100, para dirigirse al Mercado de Abasto a comprar mercadería.
+ VIDEO: la palabra de la mamá del trabajador baleado en un asalto:

En diálogo con Noticiero Doce, Silvia llevó tranquilidad sobre el estado de salud de su hijo, pero explicó que todavía deben definir cómo tratar la lesión. “Gabriel está bien, está alojada la bala en la pelvis, en el hueso de la pelvis, nos pegamos un susto muy grande cuando uno se entera que lo asaltan”, relató.
El botón del pantalón que habría amortiguado el disparo
Uno de los detalles que reveló Silvia fue el recorrido que hizo el proyectil antes de quedar alojado en la pelvis de Gabriel. Según explicó, la bala le rozó el pecho y golpeó contra el botón del pantalón, lo que habría disminuido la fuerza del impacto.
La mujer contó que una traumatóloga aguardaba la evaluación de un cirujano y un urólogo para determinar los pasos a seguir.
Mientras tanto, el comerciante permanece afectado emocionalmente por lo ocurrido. “Está angustiado, no ha podido descansar tampoco”, expresó su madre.
El robo duró apenas unos segundos
Silvia reconstruyó cómo fue el ataque: Gabriel había llegado al depósito para dejar su vehículo particular y retirar la camioneta que utiliza para trasladar mercadería. Cuando estaba por salir, los delincuentes aparecieron de repente y uno de ellos ingresó al vehículo.
El comerciante comenzó a forcejear sin advertir inicialmente que el asaltante estaba armado. Cuando descubrió el arma, intentó apartarlo y recibió el disparo.
La familia sostiene que el ataque duró entre 10 y 15 segundos y que los responsables habrían tomado precauciones para evitar ser identificados por las cámaras de seguridad.

“Tenemos cámaras y se ve que van por el borde, no se pueden ver la cara de ellos, fueron 10, 15 segundos que entraron y lo agarraron a mi hijo”, contó Silvia.
Además, aseguró que los ladrones llevaban precintos para atarlo pero no lo hicieron. Los asaltantes escaparon con una mochila que contenía dinero.
Después de recibir el disparo, Gabriel logró cruzar hasta una estación de servicio YPF cercana y pedir auxilio. La Policía acudió al lugar y, ante la cantidad de sangre que perdía, decidió trasladarlo en un patrullero sin esperar la llegada de una ambulancia.
Silvia explicó que era la primera vez que Gabriel sufría un asalto de estas características, pero que la familia ya había atravesado otros episodios de inseguridad. Según relató, su marido fue víctima de cinco o seis robos, también con armas de fuego. “Uno normaliza estas situaciones que asustan muchísimo”, lamentó.



