Los padres de Leandro Bertazzo, el piloto de 42 años que murió el 4 de julio tras saltar de un avión en pleno vuelo en Córdoba, denunciaron que su hijo era víctima de acoso en las redes sociales. A cuatro meses de la tragedia ocurrida cerca de Toledo, sostienen que los ataques virtuales influyeron en el deterioro de su salud mental y reclaman que la Justicia investigue lo sucedido.
Ethel y Carlos, los padres del instructor, hablaron con Clarín y reconstruyeron los últimos meses de vida de Leandro. Contaron que atravesaba un momento difícil después de regresar de Chile, donde había participado de un proceso de selección para ingresar a LATAM Airlines.
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El hombre había viajado en mayo con la ilusión de cumplir uno de sus mayores sueños profesionales. Aunque el reclutamiento estaba previsto para durar seis meses, fue desafectado al cumplirse el primero y regresó a Córdoba.
Tras separarse de su pareja, volvió a vivir con sus padres. Fue entonces cuando su familia comenzó a notar cambios en su estado de ánimo y descubrió que recibía mensajes de hostigamiento en las redes sociales.
Según relataron, entre las agresiones había comentarios que le decían que era una carga y que no tenía futuro.
La denuncia de sus padres por el acoso que sufría
Ethel recordó algunas de las conversaciones que mantuvo con su hijo durante ese período. “Un día me decía que se sentía una carga, otro día que era feo. Yo le decía que era hermoso”, contó.
Leandro recibía atención psicológica y psiquiátrica, pero su estado de salud mental se había agravado. Ante esa situación, sus padres buscaron asistencia en una clínica especializada.
De acuerdo con el relato familiar, habían acordado con una profesional que permaneciera bajo cuidado domiciliario durante 48 horas y que ingresara a la institución el domingo. Sin embargo, el viernes 4 de julio ocurrió la tragedia.

La madre del piloto considera que los ataques que sufrió en las redes tuvieron un papel determinante en lo que pasó. “Leandro abrió la puerta del avión, pero muchas manos lo empujaron”, expresó Ethel.
La familia sostiene que existía un grupo responsable del hostigamiento y pide que se investigue su posible relación con la muerte. Esa responsabilidad todavía no fue establecida judicialmente.
Cómo fueron las últimas horas de Leandro Bertazzo
Antes de salir de su casa aquel viernes, Leandro les dijo a sus padres que asistiría a un asado en el aeroclub. No les mencionó que también tenía previsto volar. Ese día dio clases como instructor en Flying Parrot Córdoba. Su primera actividad aérea transcurrió con normalidad.
Más tarde, durante un segundo vuelo, ocurrió el episodio que terminó con su vida. En el avión viajaba una alumna de 22 años, quien logró mantener el control de la aeronave y aterrizar el Cessna C-150.
La última comunicación entre Leandro y su padre había sido por WhatsApp. Carlos le deseó que disfrutara el día y su hijo respondió con un corazón. Fue el último mensaje que recibió de él.
De la música a su sueño de convertirse en piloto
Antes de dedicarse a la aviación, Leandro tenía otra gran pasión: la música. Tocaba la guitarra eléctrica y formó parte de una banda llamada Encrucijada.
Tiempo después decidió apostar por su formación como piloto. Para financiar los estudios, vendió sus guitarras y un auto que le había regalado su abuelo.
Con los años acumuló experiencia, consiguió las licencias necesarias y avanzó en su capacitación en inglés aeronáutico. Incluso había completado la parte teórica del English Proficiency Test en Estados Unidos.
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Su familia recordó que tenía proyectos y expectativas de crecimiento profesional, por lo que el desenlace los tomó por sorpresa.
Uno de sus amigos también destacó su compromiso con la enseñanza después de la tragedia: “Siempre vi a Lea como un instructor dedicado, que guiaba a sus alumnos en todo momento”.
Qué reclama la familia a la Justicia
La investigación quedó en manos de la Justicia Federal de Córdoba. Según denunciaron sus padres, a cuatro meses de la muerte todavía no se había accedido al contenido del celular de Leandro, una medida que consideran importante para reconstruir lo ocurrido durante sus últimas semanas.
Ethel y Carlos insisten en que su hijo sufrió hostigamiento virtual y buscan que se determine quiénes enviaron esos mensajes y si existió alguna responsabilidad en los hechos.




