Elsa Pavón, cofundadora de Abuelas de Plaza de Mayo y referente de los derechos humanos, murió durante la madrugada de este jueves a los 90 años.
Pavón fue la primera Abuela de Plaza de Mayo en recuperar a su nieta secuestrada durante la última dictadura cívico-militar. El reencuentro con Paula se concretó el 13 de diciembre de 1984, después de una extensa búsqueda.
Su hija, Mónica Grinspon, había sido secuestrada el 18 de mayo de 1978 en Montevideo junto a su pareja, Claudio Logares, y Paula, que entonces tenía 23 meses.
Mónica y Claudio fueron trasladados clandestinamente a la Argentina y permanecieron en centros de detención como la Brigada de San Justo y el Pozo de Banfield. Ambos continúan desaparecidos.
Después del secuestro de sus padres, Paula quedó en manos del entonces subcomisario de la Policía Bonaerense Rubén Lavallén y su esposa, Raquel Leiro, quienes la inscribieron como hija propia.
La niña fue localizada en Buenos Aires en julio de 1983 y, al año siguiente, estudios genéticos confirmaron que era hija de Mónica y Claudio y nieta de Elsa.
El caso se convirtió en el primero resuelto mediante el Índice de Abuelidad, herramienta científica desarrollada para demostrar el vínculo genético entre hijos de desaparecidos y sus abuelos y abuelas.
El 13 de diciembre de 1984, la Justicia ordenó la restitución de la identidad de Paula. El fallo marcó un antecedente histórico al aceptar los análisis genéticos como prueba judicial en un caso de apropiación durante la dictadura.
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La búsqueda de Elsa, sin embargo, no terminó allí. Al momento de su secuestro, Mónica estaba embarazada, por lo que la familia continuó intentando encontrar a otro nieto o nieta que podría haber nacido durante su cautiverio.
Pavón también fue cofundadora y presidenta de la Fundación Anahí, dedicada a sostener, entre otras, la búsqueda de Clara Anahí, nieta de Chicha Mariani, secuestrada cuando tenía tres meses y que continúa desaparecida.
Desde la asociación la despidieron como una “referente fundamental de los derechos humanos” y destacaron que, aun después de recuperar a Paula, continuó participando como querellante en distintas causas vinculadas con delitos cometidos durante la dictadura.