En la séptima noche del Festival de Doma y Folklore de Jesús María, la fiesta no solo estuvo arriba del escenario. Mientras los artistas iban y venían por el Martín Fierro, abajo, el público se rindió ante un clásico renovado: la sangría granizada.
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La bebida, que ya venía siendo furor en ediciones anteriores, explotó este año y se transformó en la más pedida por los asistentes. ¿El secreto? Sabor, frescura y un precio accesible que la convirtieron en la favorita de grandes y chicos.
Charlamos con Cecilia, la dueña de uno de los puestos más concurridos del predio, que no podía creer la demanda: “Este año fue una locura, vendimos cantidades increíbles todas las noches”, contó. Pero la sorpresa llegó cuando reveló el número que rompió todos los pronósticos: 2000 vasos de 750 mililitros en una sola noche.

“Trabajamos con máquinas que enfrían la bebida todo el tiempo, pero a veces no dan abasto. La gente no para de pedir”, explicó Cecilia, mientras atendía a una fila interminable de sedientos.
La sangría granizada tiene otra ventaja: se puede combinar con distintos licores, lo que tienta a muchos a volver por más y probar nuevas mezclas. “Ayer tuvimos un cliente que pagó 20 sangrías, le fuimos marcando las crucecitas”, relató entre risas la trabajadora.
El fenómeno no es casualidad. En medio del calor y la fiesta, la sangría granizada se volvió el símbolo de la noche, el trago que todos quieren probar y repetir.



