Joaquín Levinton está viviendo un momento soñado. Mientras celebra los 30 años de Turf, el músico se luce como jurado en “Es mi sueño”, el reality musical de El Trece que conduce Guido Kaczka. Pero lo que nadie esperaba era la química explosiva que se generó entre él y La Mona Jiménez, otro de los grandes nombres que debutó como jurado en el programa.
+MIRÁ MÁS: Manga actualizada: El Loco Amato se tatuó nueve localidades nuevas en el brazo
“Es tan divino, es un amor. Somos como jurado un equipo muy lindo que se armó”, contó Levinton en diálogo con el equipo de Telenoche, dejando en claro que la buena onda con el Mandamás es total. El cuartetero cordobés, que se sumó por primera vez a un reality, se ganó el cariño de sus compañeros y del público con su carisma y su humor inconfundible.
La pregunta que todos se hacen es si esta relación puede ir más allá de la tele y llegar al estudio de grabación. Levinton no dudó en dejar la puerta abierta: “Puede pasar. Tengo tan linda onda con La Mona que estoy seguro que él estaría encantado de juntarse con nosotros”.
La posibilidad de un feat entre Turf y La Mona Jiménez ya ilusiona a los fans de ambos mundos. “Estaría encantado de que se dé”, remarcó el cantante de rock, que no descarta sorprender con una colaboración que mezcle cuarteto y pop nacional.
El momento más desopilante: yoga, túnica y risas en la pista
El lunes, el programa regaló uno de los momentos más insólitos y divertidos de la televisión. Joaquín Levinton apareció en escena vestido con una túnica blanca y descalzo, como si fuera un monje espiritual. “Decidí empezar yoga y despegarme del mundo material”, bromeó, aunque enseguida aclaró que el giro zen le duró apenas una clase.
Pero la locura no terminó ahí. Levinton, fiel a su estilo, invitó a La Mona a sumarse a una clase de yoga improvisada en plena pista. “¿Dos clases y ya enseñás?”, le retrucó el Mandamás, entre risas, mientras el líder de Turf sacaba una colchoneta y lo guiaba en ejercicios de respiración.
La escena terminó con La Mona acostado en el piso, brazos y piernas estirados, siguiendo las indicaciones de su “gurú”. Levinton no perdió la oportunidad de rematar con humor: “¿Lo sentís, Mona? ¿Sentís el aro de luz que emana de la cabeza de Abel?”, lanzó, haciendo estallar de risa a todo el estudio.