El sábado 8 de agosto, el equipo de Cuarteteando viajó por primera vez a San Francisco para experimentar en carne propia cómo se vive un auténtico baile de cuarteto en el interior cordobés. Si bien ciudades como Cosquín, Jesús María o Villa María son famosas por sus festivales, hay recintos que tienen una magia especial, y el Gigante de Bomberos es uno de ellos.
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Este salón, que comenzó a funcionar como espacio de bailes populares en 1968, está dentro del cuartel de bomberos más antiguo de la provincia. “Todas las bandas quieren venir, el público quiere venir, tiene una mística. Acá en el este cordobés somos como el templo del cuarteto. Para el artista venir acá siempre es un pase grande”, contó Javier Panero, presidente de la comisión.
El Gigante de Bomberos no solo es famoso por su ambiente, sino también porque muchos grupos legendarios eligieron grabar discos en vivo allí: La Barra, Trulalá, La Mona Jiménez, Dale Q Va y muchos más. El show de La Mona en San Francisco es un clásico entre los fanáticos, tanto que el escenario lleva su nombre: Juan Carlos Jiménez Rufino.
El cuartel, además, es el número uno de la provincia de Córdoba y el número 22 a nivel nacional. Todo lo recaudado en los bailes se destina íntegramente a los bomberos, lo que les permite invertir en equipamiento, trajes y mejoras en las instalaciones.
Entre los shows más recordados, el récord de público lo tienen Gary y Chébere, que cortaron 7600 tickets en una noche histórica en el patio del cuartel. “Es un número grande, pero hoy la habilitación para público es menor. Si pudiéramos recibir más gente, superaríamos ese número”, aseguró Panero.
Tradición, asado y una mística que cruza fronteras
El Gigante de Bomberos mantiene costumbres que se fueron perdiendo en otros lugares: las entradas todavía se compran en la boletería, no por QR, y cada banda es recibida con un asado para todos sus integrantes. La mística del lugar atrae no solo a los vecinos de San Francisco, sino también a cuarteteros de la provincia de Santa Fe, que cruzan la frontera para bailar en este templo.
La noche del informe tuvo un condimento especial: Dale Q Va volvía a tocar en Bomberos después de un año del accidente de David Ortíz. Ese episodio marcó un antes y un después, ya que motivó la restauración del piso del escenario y mejoras en baños e instalaciones. “La próxima vez que vengan no lo van a reconocer”, bromeó un dirigente.
El público y los protagonistas coinciden: “Este es el templo”
Los empleados del lugar mostraron cómo es el operativo para recibir a una banda, y los bailarines no dudaron en destacar la buena onda y la energía especial que se vive en cada fecha. “Este es el templo”, resumió uno de los asistentes, eufórico.
La magia del Gigante de Bomberos sigue intacta y cada noche cuartetera lo confirma: es mucho más que un salón, es un símbolo del cuarteto cordobés y un punto de encuentro para fanáticos de toda la región.