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Jueves 22 de Abril de 2021

El Toro, a sala común: sus miedos y la despedida a su familia

El cantante estuvo a un paso de ser intubado y comprometer sus cuerdas vocales, pero su fuerza interior pudo más. El estremecedor relato de su esposa sobre sus días en terapia.

Después de catorce días internado, de a poco la salud de Jorge el Toro Quevedo va mejorando. Este jueves, fue trasladado a sala común y en los próximos días podrá reencontrarse con su familia para darse ese abrazo que solo pudieron vivir de manera virtual durante toda la internación. 

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En este tiempo, el cantante nunca perdió su estado de conciencia y lucidez, y eso fue clave para su recuperación. "Él luchaba por no quedar intubado, yo lo fui preparando, porque sabía que era más difícil sacarlo adelante estando intubado que consciente y luchando dormido con un aparato", relató a Cuarteteando su esposa Samantha Villalba , quien mantuvo contacto a través de llamadas todos los días con su marido. 

El tema de la intubación en su caso tenía un agravante más, por el miedo a lo que pudiera pasar con sus cuerdas vocales. Claramente, la prioridad siempre fue salvarle la vida, "pero la vida para él también es la música". 

Samantha explicó que siempre estuvo a un paso de la intubación, pero su fuerza interior no lo permitió: "Cada vez que el médico lo estaba por intubar porque tenía saturación de oxígeno al 100% y sentía que no daba más, se lo decían y él volvía a respirar, fue increíble lo que la peleó", sostuvo. 

Como familia, vivieron momentos muy fuertes, con los dos hijos enfermos en su casa y Jorge en el hospital. Durante esas comunicaciones, la posibilidad de partir siempre estuvo presente. "Él sabe que se estuvo por morir, cada charla fue una despedida, nos preparó a cada uno para su muerte, nos decía qué teníamos que hacer si él se iba", explicó, y reveló que en ese momento pensaba solo en su familia: "Vos no sabés lo que es saber que me moría, pensaba en la carita de ustedes tres y eso me dio fuerza", le decía.

Pero todo eso ya quedó atrás. Jorge ya se encuentra en una habitación particular, con asistencia de oxígeno en su nariz y descansando: "Está tranquilo pero ansioso por irse". Si bien su salud avanza hora a hora, su estado fue tan grave que todavía necesita tiempo para recuperarse y tener el alta. El sábado, recibirá la visita de su familia, y al fin ese abrazo tan ansiado podrá concretarse.

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