Pasar al contenido principal
Martes 14 de Julio de 2020

Disputa familiar por el “piano saltarín” de Leonor Marzano

El instrumento que dio origen al ritmo cordobés estuvo en el centro de la polémica por estos días. La aclaración de la Municipalidad y la familia.

El piano con el que Leonor Marzano creó el cuarteto hace más de 77 años, esta semana fue producto de una disputa familiar por un malentendido que se originó en una visita al Cabildo Histórico de la ciudad.

En diálogo con CuarteteandoMarta Gelfo, única heredera con vida de los creadores del ritmo cordobés tras la muerte de su hermano Eduardo, dejó entrever que había una persona que estaba "interesada" en disponer del instrumento con el que su mamá hizo historia. "Quieren llevarlo a un museo, pero nadie puede decidir sin mi autorización", expresó. Aunque ella evitó mencionar un nombre, la persona en cuestión sería Laura, la segunda esposa de Carlitos Rolán. 

Sobre esto, Marta dejó en claró que ella es la única persona que puede decidir el destino del instrumento, y que la familia simplemente lo prestó a la Municipalidad. "Es un comodato, no una donación, tengo los papeles, si quiero voy mañana y me lo llevo a mi casa", declaró. Igualmente, aclaró que su intención era llevarlo al que será el futuro Museo del Cuarteto, en el edificio de Av. Colón y Rivera Indarte. "Lo tengo prometido a Cultura de la Provincia", indicó, al igual que otros elementos que pertenecen a su familia, como el acordeón de su papá y los discos de oro que obtuvo el Cuarteto Leo.

Aclaración

Ante la aparición en los medios de esta noticia, Laura Mansilla, última pareja de Carlitos Rolán, aclaró a este medio que ella nunca dijo que ese instrumento le corresponda. "Es imposible que yo haya dicho eso, sobre eso no tengo arte ni parte", expresó, en contradicción a los rumores que indicaban que ella quería donarlo a la Municipalidad para un proyecto sobre la vida de Rolán.

+ MIRÁ MÁS: A 20 años de La Mona Jiménez y Julio Bocca en el Teatro del Libertador.

"Me reuní por otro tema con la gente de la Municipalidad. Nos llevaron a recorrer el museo del Cabildo y ahí estaba el piano. Mencioné que hace unos años estuve ahí, en un evento que organizó la Muni y en el que cantó Carlos. Lo único que dije es que estaba muy bien cuidado, nada más", reveló. 

Desde la Municipalidad se encargaron en aclarar que el piano pertenece a la familia, aunque piensan que en el futuro corresponde que su lugar sea el Museo del Cuarteto que está en construcción, lo que no generaría un conflicto con su heredera. "Nadie va a disponer de un bien patrimonial de Córdoba, pero estas cosas se manejan desde un nivel ético y se va a respetar la decisión de la familia", declaró Federico Racca, Subsecretario de Cultura de la ciudad. 

"El piano de Leonor Marzano es un símbolo de uno de los grandes movimientos culturales de Córdoba, ahí se origina el cuarteto, es simbólico y es de los cordobeses, esto excede las luchas familiares", dijo el funcionario, quien también aclaró que la intención de esta gestión es lograr el cuarteto se convierta en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

La historia del "piano saltarín"

Leonor Marzano llego a Córdoba junto con su padre Augusto cuando era muy chica desde Santa Fe. Con tan solo once años de edad, y dominando a la perfección el arte de la música, practicando en su casa con un piano vertical esta niña creó el ritmo del cuarteto. En su honor, su papá formó la orquesta "Cuarteto Leo", con la que juntos recorrieron el país durante casi 30 años.

El instrumento fue utilizado por Leonor hasta 1970, cuando ella se retiró del escenario luego de grabar 53 obras de larga duración y obtener 18 discos de oro. Hasta el día de su muerte, estuvo en la casa que ocupaba con su marido, Miguel Gelfo. En los 90 en la era de Rubén Martí, sus herederos, Martha y Eduardo Gelfo, lo dieron en comodato a la Municipalidad, es decir que el instrumento seguía siendo de ellos, pero fue prestado para su exhibición en una sala del Cabildo Histórico de la Ciudad

+ MIRÁ MÁS: La historia de El Bon Q`Bon, la oficina cuartetera.

Con los siguientes mandatos, la familia denunció un "abandono" por parte de las autoridades, que en 2010 lo enviaron a un afinador y nadie se encargó de pagar el traslado hasta el edificio de calle Independencia 33. Aquello ocurrió cuando se desarrolló la muestra “Human Body” y nunca fue recuperado. Dos años después, durante la gestión de Ramón Mestre, tras un acuerdo volvió al Cabildo, donde hoy se puede visitar en la sala Herbert Diehl.

Mirá los comentarios
Mirá los comentarios