La costumbre la heredamos del siglo XIX donde los burgueses españoles comían uvas y brindaban con champán para despedir el año y recibir el nuevo. La forma correcta es colocar un recipiente con doce uvas para cada comensal que participa de la celebración. Doce, para poder comer una en cada campanada del reloj. Una misión casi imposible.
Otras costumbres en el mundo para recibir el año nuevo:
Torta con sorpresa. En Grecia preparan una torta para compartir con todos los comensales. Se llama Vassilopitta y adentro, se pone una moneda (de oro o plata). El que la encuentra, será el que más suerte tenga durante todo el año venidero.
Lentejas. En Italia, comen un plato de lentejas después de la medianoche para que no los abandone la prosperidad y la fortuna. En otros lugares del mundo, en vez de comerlas por las altas temperaturas, se ponen lentejas crudas en los bolsillos. Otra opción es tener los alimentos básicos como arroz y lentejas en un bol de vidrio, como centro de mesa.
También hay detalles privados como usar ropa interior de determinado color. En algunos países el color elegido es el amarillo emulando el oro para buscar el dinero, en otros el rojo para recuperar la pasión y en Argentina, muchas mujeres usan la ropa interior rosa recibida en Navidad.
El ritual más loco: aseguran que como se termina el año, se recibirá el que viene. Por eso, para los que quieran viajar, deben tener preparada una valija o bolso para dar una vuelta a la manzana justo a la medianoche. (Ojo. Los vecinos podrán pensar que lo echaron de su casa)
La más fácil. Buscar una moneda o un billete y tenerlo en la mano en el momento del brindis. Es para que no te abandone la fortuna. Según la tradición, en una mano va el billete y en la otra la copa para brindar.
Ahora, ya pueden elegir. No hace falta hacerlos a todos. Con uno debería bastar.