La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán ya tiene impacto fuera del plano político y alcanza de lleno al deporte internacional. La tensión en Medio Oriente generó la suspensión de torneos y sembró dudas sobre la realización de la Finalissima programada para el 27 de marzo en Qatar.
El cruce entre la Selección Argentina y Selección de España estaba previsto en el estadio Lusail, pero la Federación de Fútbol de Qatar resolvió frenar toda actividad deportiva hasta nuevo aviso. Ante ese escenario, el encuentro podría cambiar de sede si la situación no se normaliza en las próximas semanas.
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La FIFA y otras entidades siguen de cerca la evolución del conflicto. Si bien el organismo rector del fútbol mundial no emitió un comunicado oficial, en el ambiente reina la cautela y la expectativa por lo que pueda ocurrir en los próximos días.
La medida también alcanzó a los torneos continentales. La Confederación Asiática de Fútbol postergó partidos de la Liga de Campeones Élite, la Liga de Campeones 2 y la Challenge League. A esto se sumó la paralización de las ligas locales en Israel, Irán y Qatar.
El efecto dominó no se limitó al fútbol. La Euroliga canceló el certamen juvenil Next Generation que se disputaba en Abu Dabi. Mientras el conflicto sigue abierto, el calendario deportivo internacional permanece en revisión constante.






