La final del Mundial 2026 tuvo una escena que ya es un clásico de la Selección Argentina. Minutos antes del partido frente a España, Rodrigo De Paul y Leandro Paredes volvieron a cumplir con la tradicional cábala de los caramelos, una costumbre que se convirtió en una marca registrada de la Scaloneta.
El espectáculo organizado por la FIFA obligó a modificar la rutina previa y por momentos pareció que el ritual no podría realizarse. Sin embargo, ambos futbolistas encontraron la manera de mantener la tradición: caminaron hacia el centro del campo mientras comían caramelos y fueron captados por las cámaras de la transmisión oficial.
La historia detrás de esa costumbre tiene un fuerte valor sentimental para De Paul. Según contó su madre, Mónica Ferrarotti, el ritual nació cuando el mediocampista era un niño y entrenaba en las inferiores de Racing.
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Su abuelo Osvaldo le daba monedas para comprar caramelos al terminar la práctica, aunque en realidad ese dinero era el que necesitaba para regresar caminando a su casa. Tras la muerte de su abuelo en 2009, el volante decidió transformar ese recuerdo en un homenaje permanente.
Con el paso de los años, la tradición se extendió al resto del plantel argentino. Paredes adoptó el ritual y ambos lo repiten antes de cada encuentro importante. Más que una superstición, la cábala simboliza un recuerdo familiar que terminó convirtiéndose en una de las imágenes más representativas del exitoso ciclo de Lionel Scaloni.







