El futuro de Julián Álvarez volvió a quedar en el centro de la escena después del Mundial. Mientras el Barcelona insiste por su contratación, el Atlético de Madrid tomó una decisión fuerte: le ordenó al delantero de Calchín presentarse a los entrenamientos el 10 de agosto.
La medida aparece como una señal clara de la dirigencia colchonera, que no tiene intención de facilitar una transferencia. Desde el club madrileño sostienen que cualquier equipo que pretenda quedarse con el Araña deberá avanzar por la cláusula de rescisión.
La postura del Atlético
Julián acaba de comenzar sus vacaciones tras una gran Copa del Mundo con la Selección Argentina, que terminó el domingo con la derrota en la final ante España. Sin embargo, en ese país ya se mueve una pulseada fuerte por su futuro inmediato.
El Barcelona tiene al cordobés como prioridad y ya presentó una oferta de 100 millones de euros. Además, según trascendió, el club catalán ya tendría arreglado el contrato con el jugador.
Durante el Mundial, Álvarez habló sobre su situación y dejó en claro su deseo de cambiar de aire. “Hablé con gente del club y creo que lo mejor para todos es una transferencia. Quiero cumplir mi sueño”, expresó.
El delantero también remarcó que no quería esconder su postura pese al momento deportivo que atravesaba. “Creo que no es momento para hablar de esto pero tampoco puedo esconderme ni hacerme el otro. Trato de ser una persona honesta”, sostuvo.

Pese al deseo del nacido en Calchín, Atlético de Madrid se mantiene inflexible. No solo desestimó la propuesta del Barcelona, sino que también rechazó una oferta de 150 millones de euros del Real Madrid.







