Julián Álvarez no formó parte de la convocatoria de Atlético de Madrid para el amistoso ante Olympique de Marsella y su situación volvió a generar ruido en España.
El delantero argentino lleva apenas cinco días de entrenamientos después de reincorporarse al plantel tras el descanso posterior al Mundial. Sin embargo, la ausencia no quedó reducida solo a una cuestión física.
Según trascendió, el cordobés le habría dejado en claro a Diego Simeone que no tiene ganas de seguir vistiendo la camiseta rojiblanca. En ese contexto, su entorno pidió una reunión inmediata con el consejero delegado Miguel Ángel Gil Marín para intentar destrabar una posible salida al Barcelona.

El Atlético viajó a Marsella con casi toda la plantilla disponible. Además de la Araña, quedaron afuera Álex Baena, Marcos Llorente y Juan Musso, quienes también se reincorporaron esta semana a los entrenamientos. Alexander Sorloth tampoco fue citado por una dolencia muscular.
En principio, estaba previsto que los internacionales que volvieron más tarde no participaran del último amistoso de pretemporada. De todos modos, el caso de Álvarez generó una atención especial por el contexto que rodea su futuro.
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El delantero mantiene un plan específico de puesta a punto y, en lo físico, su presencia en el debut de LaLiga no estaría descartada. El Colchonero comenzará el torneo el próximo miércoles ante Málaga en el estadio Metropolitano.
Simeone quiere contar con el oriundo de Calchín porque lo considera una pieza central de su ataque. Pero el delantero no se sentiría con la fuerza mental suficiente para continuar en medio de la incertidumbre.
Su deseo de ir al Barcelona seguiría firme, aunque también aparece el interés de Arsenal. Desde el entorno de Julián esperan que Atlético modifique su postura antes del cierre del mercado. Por ahora, el club se mantiene intransigente.

Fuentes de la institución insisten en que el ex-River no será vendido al Barcelona. Gil Marín ya habría dejado en claro que no aceptará ofertas por el delantero.
Julián tiene contrato con Atlético de Madrid hasta 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros. La pregunta ahora es qué pasará en los próximos días. Si no hay una salida, Simeone deberá resolver si lo incluye en la convocatoria para el estreno liguero o si la tensión por su futuro vuelve a dejarlo al margen.







